BLOG DE ANA M. BRIONGOS


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16.2.23

Feria del libro de Calcuta 2023



1196724833096242582 Enlace al artículo de este bloc que escribí en 2007 sobre el mismo tema.

Hace muchos años estuve en la Feria del libro de Calcuta, ahora Kolkata, cuando todavía tenía lugar en el Maidan, el gran parque que se encuentra en el centro de la ciudad. Ahora se ha trasladado a las afueras, a un barrio llamado Salt Lake. En aquella ocasión me acompañaban el profesor José Paz, gran experto en Rabindranath Tagore, escritor, y pedagogo bengalí que fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1913, y mi madre, Luisa Guadayol, ambos ya fallecidos.

Entonces estaba yo escribiendo mi libro ¡Esto es Calcuta! y vivía en un pequeño apartamento alquilado del barrio de Rabindra Sarobar. Ubicado en la azotea de un edificio de pisos, tenía una gran terraza desde donde disfrutaba observando la activa e interesante vida que se desarrolla en las azoteas de Calcuta. La ciudad me fascinó.


Inauguración de la 46 Feria del libro de Kolkata, 30 de enero de 2023.

Este año el país invitado ha sido España y aprovechando nuestro viaje a Calcuta, he tenido la oportunidad de volver a visitar la feria e incluso a participar en ella. La inauguración corrió a cargo de la ministra jefe de Bengala Occidental, Mamata Banerjee, siempre de sari blanco con ribetes azules. Poderosa mujer que ha creado su propio partido y cuya efigie está presente en todas las calles de la ciudad, en centenares, miles de anuncios. Los anuncios de gran superficie que se ven cuando circulas por las carreteras y las calles de la congestionada ciudad, se resumen en tres categorías: 1-Mamata Banerjee, 2-pisos en venta en altos edificios modernos y lujosos y 3-joyas recargadas de oro y brillantes que lucen hermosas modelos.


Toni Alsina, Ana Briongos, Gonçal López-Nadal, Oscar Pujol director del Instituto Cervantes en Delhi y José María Ridao embajador de España.

El día 3 de febrero, organizado por el Departamento de Cultura del Gobierno de Bengala Occidental, Gonçal López-Nadal profesor emérito de la Universitat de les Illes Balears y yo tuvimos la oportunidad de dar una charla en el pabellón de España sobre nuestra relación con la India y concretamente en mi caso con Calcuta. Tuvimos un presentador de lujo, el editor Agustí Paniker de Editorial Kairós. Gonçal López-Nadal habló de Joan Mascaró gran sanscritista y traductor del Bhagavad Gita al inglés y de Antoni Binimelis, precursor del hispanismo en la India y fundador del Departamento de Lenguas de la Jawaharlal Nehru University JNU New Delhi. Nos acompañó como asistente al acto Albert Padrol, co-fundador de la librería Altaïr, que también estaba en Calcuta esos días.


Charla en el pabellón de España, Gonçal López-Nadal, Ana Briongos y Agustí Paniker.

2,6 millones de visitantes ha tenido este año la feria y las ventas han alcanzado los 250 millones de rupias, casi 3 millones de euros. Ha habido 950 stands aparte de los 70 que agrupaba el pabellón de Bangladesh. El pabellón de España era el principal por ser España el país invitado, con un extenso programa de eventos.



¡Esto es Calcuta! en la exposición.

Aunque es una feria internacional con la presencia de 20 países y donde las grandes editoriales en lengua inglesa tienen sus stands, la mayor parte de los libros que se exhiben son en bengalí, lengua  propia de Bengala Occidental y Bangladesh, Tripura y alguna región de Assam y la segunda más hablada de las 22 lenguas oficiales de la India, después del hindi, con aproximadamente 228 millones de hablantes nativos y 37 millones como segunda lengua. La literatura bengalí tuvo un gran florecimiento durante lo que se conoce como Renacimiento Bengalí. Su máximo exponente es el venerado escritor, pedagogo, compositor y pintor, Rabindranath Tagore.
Como escribí en el artículo de 2007 cuyo enlace está al principio de este artículo, cuando Alemania fue el país invitado, tuvo a Gunter Grass como escritor representante. España en ninguna de las dos ocasiones en que ha sido país invitado (2006 y 2023), ha tenido a una figura realmente importante y conocido de nuestra literatura como representante. 

31.1.22

1996 primer viaje del fotógrafo Toni Catany a la India






Hace veinticinco años del primer viaje de Toni Catany a la India.

La catalizadora de aquel viaje fue nuestra amiga común Luisa Rubio, a la que pocos años  antes habíamos acompañado a Irán, Toni Catany y yo, donde ella iba a reencontrarse con Behrooz, su marido iraní, después de años de separación debido a la Revolución y a la guerra. Luisa fue quien nos presentó a Ravi, el amigo indio de Behrooz, y a su esposa Vinu, que vivían en Londres.


A finales de 1996, Ravi Khosla y Vinu querían celebrar su 25 aniversario de boda con un viaje por la India y nos propusieron acompañarles.


En noviembre de ese año salimos Toni Catany, mi marido Toni Alsina y yo, de Barcelona;  Luisa y Behrooz de Teherán; Ravi y Vinu de Londres y nos encontramos en la casa de los padres de Ravi en Nueva Delhi donde también vivían el hermano de Ravi, su esposa y los hijos jovencitos. Nada más llegar, Catany se hizo confeccionar unas camisas con telas de algodón estampado y un chaleco de lana negro al estilo Nehru, le encantaban los tejidos. Los mercados y las calles llenas de gente y de rickshaws de la ciudad vieja le fascinaron. En la esquina desconchada de un antiguo monumento fotografió al joven del gorro, fotografía que luego hemos visto en publicaciones y exposiciones.





Sentados todos en la amplia cama de los abuelos, uno de los puntos de reunión de la casa, Ravi nos explicó el viaje que había preparado, a la vez que Catany hacía retratos a los miembros de la familia.

 

Salimos de Delhi en tren hasta Jaipur y allí tomamos el Palace on Weels, un tren de lujo formado con los vagones de los antiguos maharajás, que hace un recorrido por el Rajastán parando en diferentes estaciones, desde donde visitamos las ciudades y monumentos más importantes así como el desierto fronterizo con Pakistán, donde Catany fotografió al camellero de los pendientes.




Después volamos a Madrás, hoy Chennai (Tamil Nadu), y participamos en la peregrinación a Tirupati (Andhra Pradesh), un monasterio, el más rico de la India, situado en lo alto de una montaña rodeada de niebla. A las cuatro de la madrugada nos habían concedido la entrada al templo. Era negra noche y teníamos que ir descalzos desde el hotelito para peregrinos, donde las familias ocupaban por horas las habitaciones mientras esperaban el turno de entrar en el templo. La humedad era intensa, las mantas en las camas estaban mojadas, nadie las cambiaba, y para poder dormir tuvimos que hacerlo sobre papeles de periódico. Andábamos a oscuras con los pies hundidos en el barro, esquivando ratas, mientras unos altavoces llenaban el espacio con cantos que nos parecían inquietantes. La cola para entrar al templo se hacía entre rejas en un recorrido helicoidal, finalmente pudimos entrar empujados por monjes obesos con la cara pintada de blanco y de amarillo y el torso desnudo. Todo era fantasmagórico. La cola se iba apretando cuando nos acercábamos a la divinidad, el Señor Venkatwara, una figura vestida con brocados y cubierta de flores, a la que casi no pudimos ver debido al agobio causado por el fervor de los peregrinos.


Visitamos después Mahabalipuram y sus antiguos templos de los siglos III-VII, de granito, excavados en la roca, y las playas cercanas donde Catany recogía caracoles y conchas que después utilizaría en sus altares profanos.





Toni Catany no hablaba ni una palabra de inglés, no sabía decir ni los números, así que teníamos que ayudarle siempre para hacer las transacciones en las tiendas, pero cuando se trataba de tomar fotografías no tenía ningún problema con la lengua. Se acercaba discretamente a quien quería retratar, le hablaba en puro mallorquín y sorprendentemente aquella persona hacía lo que Toni le decía que hiciera.


Volamos a Bangalore (Karnataka) ciudad puntera de la informática, donde nos encontramos con personajes vestidos de Papa Noël y de Micky Mouse, se acercaba la Navidad. 


Seguimos viaje hacia Trivandrum (Kerala), descansamos en la playa de Kovalam donde los pescadores arrastraban las redes llenas de peces relucientes que todavía saltaban. Las barcas y los peces fascinaban a Catany. Al atardecer se refugiaba en casa del anticuario donde disfrutaba entre tankas tibetanos, cadenas de plata, miniaturas y escogía y compraba objetos de buen gusto para sus amigas. Siempre se acordaba de sus amigas.


Por último embarcamos para navegar hacia el norte por los backwaters de Kerala. Las noches en el pequeño barco eran oscuras y silenciosas pero al amanecer se despertaba la vida en la selva y nos ofrecía un concierto emocionante.


Al llegar a Barcelona Toni Catany preparó tres álbumes con las fotografías del viaje que consideró más adecuadas y nos regaló uno a cada pareja. Aún no se había pasado al sistema digital y tenía que revelar e imprimir las fotografías.


Después de aquel viaje siguieron otros dos para asistir a las bodas de los hijos del Ravi en Delhi, en las que aprovechamos para visitar diferentes estados del norte de la India.


Los tres últimos viajes fueron a Calcuta, ahora Kolkata (Bengala Occidental), donde yo había pasado largas temporadas para escribir el libro ¡Esto es Calcuta! y donde conservo muy buenos amigos. Aprovechando la proximidad viajamos a Bangladesh. En Daca le robaron la Leica digital que acababa de comprarse, se lo tomó bastante bien, las emociones del viaje le hicieron olvidar el disgusto inicial. También hicimos una escapada al Gujarat para visitar los templos de su sueño, Palitana. Aquella visita resultó una decepción para él, la historia es larga de contar, pero de allí salió una de las mejores fotografías, en mi opinión, que ha tomado Toni Catany.


Él y yo pasamos una Navidad en Calcuta y un enero en Benarés donde hacía un tiempo endemoniado y un frío extremo.

 

En Calcuta se relacionó con fotógrafos del país con los que compartía largos paseos fotográficos. Los amigos bengalíes lo amaban, los retrataba a todos y les llevaba al siguiente viaje copias de gran tamaño para enmarcar. En sus casas siguen colgando de la pared las fotografías familiares tomadas por Toni Catany.


Para saber la historia del viaje a Palitana leer en este mismo blog:

http://pasionviajera.blogspot.com/2014/03/toni-catany-el-fotografo-el-viajero-la.html


26.4.21

Profesor Paz, con Tagore hasta la eternidad.



Ha muerto José Paz, el profesor Paz como lo conocíamos.





Gallego de nacimiento, Ourensano, bengalí de adopción, defensor del gallego-portugués, maestro de escuela en la línea pedagógica de Rosa Sensat, profesor de universidad, articulista, conferenciante, pero sobre todo pedagogo igual que su admirado Rabindranath Tagore, premio Nobel de literatura en 1913 y fundador de escuelas para niños y de la Universidad Visva Bharati en Santiniketan, Bolpur, India.


Conocí al profesor Paz, como cuento en mi libro ¡Esto es Calcuta! en el que le dedico un capítulo, el día que Samuel Berthet, profesor entonces en Nueva Delhi, me llevó a casa de un gallego, así me lo describió, en Santiniketan. El gallego era el profesor Paz.

Ese mismo día ya en casa del profesor conocí a un joven, Prasun Chatterjee, que se convertiría con el tiempo en un gran amigo, y a su esposa de entonces, Nita, los dos ayudaban al profesor durante su estancia en Santiniketan.





José Paz admiraba a Tagore desde sus años de juventud en que como maestro organizaba con los niños de la escuela representaciones de obras dramáticas del escritor bengalí. También empezó a coleccionar ediciones de sus obras hasta que consiguió reunir una biblioteca muy importante. Pero su gran ilusión era ir a la India para vivir sobre el terreno toda la experiencia tagoreana. Eso lo consiguió ya de mayor, cercano a la jubilación. Pero antes preparó su aventura a conciencia.

 

José Paz no hablaba inglés, ni estaba acostumbrado a viajar por países exóticos. Sabía que si quería lograr su objetivo de profundizar en el mundo de Tagore, in situ, debía tener apoyos así que consiguió becas de la Xunta de Galicia para dos chicos de Calcuta que estaban estudiando español. Cumplido el objetivo, uno de ellos encontró novia y se quedó en España y el otro, Prasun, regresó a Calcuta donde fue durante años el traductor, guía y consejero en cuestiones bengalíes del profesor. El profesor a su vez le enseñó a Prasun muchas cosas de nuestro mundo hispano que ninguna escuela de idiomas le habría enseñado nunca. Fue una afortunada simbiosis que duró hasta que el profesor ya podía desenvolverse por su cuenta y Prasun inició relaciones comerciales con España que le han convertido en un próspero hombre de negocios.


Ya jubilado, el profesor Paz pasaba largas temporadas en Santiniketan donde se sentía relajado y feliz. Visitaba las escuelas que había fundado Tagore y que todavía funcionan. Aprendió algunas de las centenares de canciones que compuso el poeta y las cantaba con los niños, empezó a aprender bengalí y fundó la Casa de Galicia en Santiniketan con sede en la que él tenía alquilada en aquella ciudad.


Hay un par de anécdotas que me gustaría recordar en su memoria. 

Una de ellas es la visita a la Feria del Libro de Kolkata el año en que mi madre con ochenta y cinco años y yo estábamos instaladas en mi pisito de Lake Place. Mi madre, que había sido maestra y Paz congeniaron de inmediato y los recuerdo cogidos del bracete recorriendo la feria rodeados de multitudes no en vano era, la de Kolkata, la feria del libro con más visitantes del mundo. 



La otra ocurrió en julio de 2006 durante un congreso hispano-indio que debía celebrarse en Mumbai. A través de Casa Asia fuimos invitados, entre otros, José Paz y yo. El entonces presidente Rodriguez Zapatero debía asistir. En el centro de congresos se preparaba una exposición donde el profesor Paz aportaba las primeras ediciones en varias lenguas de los libros de Tagore, algunas únicas, se trataba pues de unos libros de mucho valor. Paz no quiso separarse de ellos y salió de Galicia con los libros en una maleta. Como se trataba de algo importante, le ofrecieron un billete en primera clase. Las azafatas le aseguraron que podía dejar la maleta facturada porque en primera el equipaje recibía un trato especial. Así se hizo. Cuando desembarcó en Mumbai llovía a cántaros, era época de monzones. La maleta no salió por la cinta transportadora. Hubo un gran revuelo entre los organizadores, llamadas de la embajada, Paz desesperado sin querer subirse al coche que lo había ido a recibir. Ya era de noche y seguía lloviendo. En Iberia dijeron que la maleta llegaría en el siguiente vuelo. Al día siguiente fueron a buscar la maleta que había quedado durante horas en un lugar medio inundado del aeropuerto. Los libros estaban mojados. El profesor Paz desolado. Recuerdo que pasamos horas algunos congresistas que nos alojábamos en el mismo hotel que Paz, en nuestras habitaciones, secando los libros página a página con el secador del pelo.


Descansa en paz, querido profesor.


(La foto está tomada en la Universidad Vidyasagar en Kolkata. José Paz en el centro junto a mi madre y algunos profesores, yo a la derecha de la foto)

17.9.18

Jorasanko o la historia de la casa de los Tagore y sus mujeres en Kolkata, India.







Este verano, entre julio y agosto he estado en Kolkata, India. Era época de monzón y todos los días, a intervalos, caía una intensa cortina de agua que dejaba encharcadas las calles, algunas de de las cuales se convertían en ríos caudalosos. El intenso calor húmedo hacía que la piel nunca se secara y los ventiladores volteaban permanentemente, de día y de noche.

Refugiadas en el estudio de mi amiga la escultora y ceramista Falguni Bhatt, reguardadas de la lluvia pero contemplándola caer en el patio del estudio cuyas paredes ennegrecidas por el musgo y agrietadas, alojan las raíces de plantas, incluso árboles, que crecen y florecen arrapados al muro, hablábamos de libros.
Me recomendó con vehemencia un libro que había leído hacía poco: Jorasanko, de Aruna Chakravarti. “En este libro se cuentan 200 años de historia de las mujeres de la casa de los Tagore”. 
Una historia nunca contada en profundidad pues siempre se habla de los hombres de esa poderosa familia, especialmente del laureado Rabindranath Tagore, primer Premio Nobel de Asia (1913


Rabindranath Tagore

Me empezó a interesar Tagore y su familia a partir del momento en que me instalé en Calcuta, hace años, para escribir mi libro ¡Esto es Calcuta!. La fotografía de Rabindranath aparecía por doquier, aquel personaje alto y delgado vestido con una túnica que le cubría hasta los pies, de piel oscura y larga melena y larga barba blancas, estaba presente en tiendas, en casas particulares, en calles y plazas. Sus canciones, compuso miles de ellas, se oían en la radio y las cantaban los niños en la escuela. Además, como cuento en el libro, mi madre, profundamente afectada por los terribles acontecimientos vividos durante la guerra civil española, sólo veía un resquicio de luz leyendo a Tagore en las ediciones de la época, en castellano y catalán. Por lo que ya visto desde Calcuta, se cerraba para mí un círculo tagoriano familiar.

Corrí a comprarme el libro Jorasanko que me recomendaba Falguni.
Jorasanko es el nombre de la casa familiar de los Thakur o Tagore como les llamaron los ingleses, la familia más rica y famosa de la época colonial británica. Situada en el centro antiguo de la ciudad, hoy alberga una universidad, lo que da idea de su tamaño.
Los Thakur habían llegado a la zona próxima al nuevo puerto de Calcuta desde otra región de la India pero como eran brahmanes y, por lo tanto, letrados, fueron invitados por los pescadores de la zona para hacer de intermediarios con los ingleses, los nuevos amos, con los que no había manera de entenderse. De este modo se convirtieron en los primeros estibadores y empezaron a hacer fortuna.


Dwarkanath Tagore.jpg
Dwakarnath Thakur

El más conocido de la saga Thakur fue Dwakarnath, abuelo de Rabindranath. Un riquísimo hombre de negocios que llegó a tener empresas de seguros, plantaciones de índigo, barcos, e incluso fue recibido por la reina Victoria de Inglaterra. En su casa se celebraban las fiestas más suntuosas de la ciudad de Calcuta, donde los invitados británicos comían y bebían, aunque él, estricto practicante en materia alimenticia de la tradición hinduísta, no comía nunca con ellos.
A los quince años lo casaron con Digambari, una niña de cinco y, como mandaba la tradición, ella fue a vivir desde ese mismo momento con la familia de su marido, los Thakur de Jorasanko.
Tuvieron tres hijos varones, el mayor de los cuales Debendranath, poco aficionado a los negocios se hizo predicador de una nueva secta del hinduísmo, monoteísta e iconoclasta, que había fundado un amigo de su padre ayudado financieramente por el mismo, la Brahmo Samaj.

A Debendranath lo casaron con Sarada Devi y tuvieron nueve hijos y cinco hijas. Rabindranath, el futuro premio Nobel, era de los pequeños. 

Cuando empezaron a casar a los chicos adolescentes, la casa de Jorasanko se llenó de nueras-niñas que se educaban junto con las hijas y los hijos de su edad y participaban en sus juegos. Estas niñas, ricamente vestidas, maquilladas, perfumadas y cargadas de joyas como unas preciosas muñecas, llegaban en palanquín totalmente escondidas dentro de sus cortinas. Nadie las veía hasta que estaban en el interior de la mansión de Jorasanko. Allí se les adjudicaban unas habitaciones y unos criados o criadas y crecían y se educaban como todos los niños de la familia. Correteaban por sus patios y jardines hasta que llegaban a la pubertad y accedían a la condición de esposas. Eso sí, las mujeres nunca salían de Jorasanco y si lo hacían debía ser totalmente tapadas y escondidas dentro del palanquín. Los maridos, iban y venían según lo necesitaban por sus estudios en la India o en el extranjero o porque la administración de sus extensas propiedades rurales así lo requería.


Jorasanko
En Jorasanko, como es de suponer pasaban muchas cosas. Había que saber buscarse complicidades y organizar estrategias para poder sobrevivir, sobre todo las mujeres. Había maridos buenos y maridos malos. Incluso los había con problemas mentales y reales maltratadores. Pero las esposas habían sido educadas desde su más tierna infancia con la idea de que su destino era el de servir incondicionalmente al marido, sin una queja, pasase lo que pasase. Así que una de las jóvenes esposas empezó a aparecer frecuentemente con heridas y moratones. Siempre daba una excusa como explicación, y nadie se atrevía a rechistar porque el padre-gurú de la familia no quería aceptar que un hijo suyo fuera un maltratador, hasta que un día el marido le dio una paliza de tal envergadura que la dejó tendida, inconsciente y cubierta de sangre en uno de los pasillos de la casa donde fue encontrada por otra nuera y su marido al día siguiente. El marido maltratador fue finalmente internado en un centro para dementes pero volvía de vez en cuando con la convicción general de que estaba curado y se metía en la habitación de su joven esposa que lo recibía aterrorizada pues presentía lo que iba a ocurrir, que por cierto, no tardaba en ocurrir.

En Calcuta, entonces capital del Imperio Británico en la India, estamos hablando del siglo XIX, se estaba produciendo una verdadera revolución cultural y social debido a la hibridación entre la cultura, las ideas y las costumbres de Inglaterra y de la India. Aparecieron poetas, novelistas, dramaturgos, músicos, pedagogos y reformadores sociales y religiosos entre las élites indias que estaban en contacto con los británicos, sus gobernantes. La ciudad bullía. En Jorasanko se publicaban revistas, se representaban obras de teatro escritas por algún miembro de la familia, en que los actores eran ellos mismos, al principio solo actuaban los hombres que también representaban los papeles de mujer, hasta que las mujeres reivindicaron su derecho a actuar y lo consiguieron. También había conciertos y exposiciones de arte pues entre los chicos Thakur había buenos músicos y excelentes pintores. Las mujeres que vivían inmersas en este ambiente artístico y cultural empezaron a escribir e incluso alguna se hizo cargo durante años de la publicación de las revistas que allí se producían. Las que habían llegado niñas a Jorasanko habían ido creciendo y habían adquirido cada una su personalidad de jóvenes adultas, algunas con la determinación de introducir cambios en la estructura férrea de la familia. Una de ellas, Genu, esposa de Satyendranath, llegó a convencer a su marido para acompañarlo cuando fuera destinado como funcionario británico a otra ciudad de la India e incluso se desplazó a Inglaterra antes que él y preparó todo lo necesario para poder vivir en aquel país cuando él llegara. Los tiempos estaban cambiando.


Rabindranath Tagore
Kadambari
Mientras tanto en Jorasanko se desarrollaba una trágica historia de amor entre Rabindranath y su compañera de juegos y amiga desde la infancia, su cuñada Kadambari. Ella era la que leía sus primeros escritos y le animaba a seguir adelante con su vocación de escritor. Años después, en 1913, él recibiría el premio Nobel de literatura.

Pero, queridos lectores, no voy a contarles más. Lean este libro interesantísimo y vean Charulata, la magnífica película del oscarizado director bengalí Satyajit Ray, para saber qué ocurrió.

La autora de este libro Aruna Chacravarti es una profesora universitaria jubilada, investigadora, escritora y traductora, galardonada con prestigiosos premios.






17.9.12

Durga Puja en Kolkata


 
Los amigos bengalíes están preparándose para celebrar la Durga Puja. Desde que terminaron las fiestas el año pasado, en el barrio de artesanos de Kumartuli, en Calcuta, empezaron a preparar  las esculturas que se montarían durante las festividades del año siguiente. Estas esculturas tienen para mí una gran semejanza con las fallas de Valencia aunque en el caso que nos ocupa se trate de representaciones mitológicas donde aparecen dioses, diosas, animales y demonios, todos ellos personajes muy populares de la mitología hindú, en vez de políticos o celebridades mundanas. Al final de las fiestas las fallas se queman, en cambio los protimas de Calcuta van a parar al río donde quedan sumergidos.
 
La festividad conocida como Durga puja en la tradición hindú se celebra en otoño y las fechas son variables según el año. En 2012 las celebraciones van del 20 al 24 de octubre aunque desde el 15 hay ceremonias relacionadas con esta festividad. Es un festival en honor a la diosa Durga, un avatar de la divinidad femenina que se presenta cabalgando un león, el rey de los animales. Madre del Universo, Durga representa el poder infinito y es un símbolo del dinamismo femenino.

La Durga Puja se celebra con alegría en toda la India aunque es especialmente importante en Bengala y sobre todo en Calcuta, hoy llamada Kolkata. Dulces, cantos, bailes, regalos, visitas a parientes y amigos, recorrido por las calles para admirar los tandals o grandes grupos escultóricos realizados con paja y barro y pintados y decorados con vivos colores.

 
Las asociaciones de barrio, los grupos de comerciantes, los mercados, las corporaciones y empresas grandes y pequeñas, encargan a talleres de artesanos de Kumartuli su protima que se montará en su barrio o frente a sus oficinas antes de que empiecen las fiestas. Los ciudadanos recorrerán las calles en familia o entre amigos para admirar y valorar el resultado de meses de trabajo cuyo resultado es espectacular. Finalmente, el día 24, en procesión y a hombros, llevarán las instalaciones hasta el río sagrado donde serán sumergidas.

En Londres se celebra la Durga Puja desde 1963 con esculturas encargadas en Kumartuli a artesanos de renombre. Cada año llegan desde Calcuta y se monta el conjunto en la capital británica. Lo pagan ricos hombres de negocios indios residentes en Inglaterra. Todas las comunidades de bengalíes diseminadas por el mundo celebrarán su Durga Puja.
 

Algunos pandals famosos

Kumartuli Park lleva pocos años instalándose pero se ha hecho muy popular porque está en el barrio de los artesanos que producen todos los demás.

Bagbazaar es uno de los más antiguos de Calcuta, lleva unos cien años de instalaciones. Está en el N. de la ciudad cerca del río. Metro Shayambazar. Está cerca del anterior en Kumartuli.

College Square tiene una situación excepcional al lado del lago y se refleja en las aguas. Cuando está iluminado de noche es espectacular. Situado en Central Kolkata. 53 College Street. Cerca de la Universidad de Kolkata. Metro Mahatma Gandhi Road o Central.

Mohammad Ali Park. Es otro de los pandals que atrae mucho público. Está cerca del anterior en College Square.

Santosh Mitra Square se hizo famoso en 1997 por su temática novedosa. El trabajo artístico es excepcional. En Calcuta centro, zona Bow Bazaar. Metro Central.

Badamtala Ashar Sangha tiene más de 75 años y es muy querido por el público porque empezó siendo muy humilde y ha crecido hasta conseguir el premio a la creatividad en 2010. Está en el sur de Calcuta. Metro Kalighat o Rash Bihari Ave.

Durga Puja es el símbolo del espíritu y la cultura de los bengalíes que residen en diferentes partes del mundo. Durga es la Madre, una madre que visita anualmente a sus devotos llenando de alegría las casas y aportando buenas relaciones entre familiares, amigos y vecinos. Es tiempo de renovación. Todo el mundo siente un amoroso compañerismo, padres, hijos, parientes, conocidos, amigos, extranjeros, jóvenes, niños y mayores. La luz se abre paso entre las tinieblas, la esperanza sustituye a la desesperación, la bondad durante esos días supera envidias y recelos.
 
Pasados unos días de la Durga Puja, Calcuta celebrará la Kali Puja, en honor a su patrona la diosa Kali, otro avatar de la divinidad femenina, la gran destructora y a la vez la gran regeneradora. La terrible diosa negra que saca una lengua ensangrentada y se adorna con un collar de cabezas cortadas, tan querida por las gentes de Calcuta.

20.2.12

¿Esto es Calcuta?


Cuando terminé de escribir el libro que ocurría en la capital del estado indio de Bengala occidental, tuve que buscarle un título y me decidí por ¡Esto es Calcuta!, entre signos de admiración, puesto que su protagonista regresaba a esa ciudad donde había vivido en su juventud, después de muchos años de ausencia, y al encontrarlo todo igual que cuando lo dejó, no pudo por menos que exclamar ¡Esto es Calcuta!

Pues bien, ahora al regresar yo de esa ciudad cuyo nombre han cambiado por Kolkata, debo modificar los signos de admiración y preguntarme ¿Esto es Calcuta? Lo que he visto ¿forma parte de la ciudad abigarrada y decrépita cuyos magníficos edificios antiguos sostenidos por columnas dóricas y corintias muestran, desconchados, sus grietas de donde emergen raíces que se deslizan como serpientes por las fachadas, plantas que florecen e incluso árboles?

Mirad las fotos, ¿diríais acaso nunca que esto es Calcuta?

Hace un par de años después de visitar la nueva ciudad de Gorgaun, novísima y esplendorosa ciudad satélite de negocios internacional, a la cual se llega en metro desde Nueva Delhi, la capital india, publiqué una entrada en este mismo blog que podéis leer más abajo. Ahora, después de regresar de Calcuta y haber visitado su barrio más moderno, la ciudad nueva o New Town como le llaman, deseo mostraros otro ejemplo del crecimiento económico de la India.

Parece ser que Calcuta que fuera durante mucho tiempo capital del Raj, la ciudad más importante del Imperio Británico después de Londres, y que quedó varada y decadente contemplando como otras ciudades indias como Bombay, Delhi o Bangalore crecían y se modernizaban, finalmente se ha subido al tren del boom económico y, dejando atrás treinta años de gobierno comunista en Bengala occidental, ha empezado el despegue.

El barrio de Rajarhat-Gopalpur, ahora New Town, está situado al noreste de Calcuta, cerca del  aeropuerto Subhash Chandra Bose Netaji y al lado del que hasta hace poco era el barrio más moderno, Salt Lake. Es un barrio industrial y residencial cuya idea surgió a finales de 1990 del entonces jefe del gobierno del estado de Bengala occidental, Buddhadeb  Bhattacharya. 


Se trataba de terrenos agrícolas cuyas expropiaciones, algunas todavía no cobradas por los campesinos, siguen levantando ampollas. Hay grandes avenidas con farolas y árboles y bloques de apartamentos de muchos pisos, enormes bloques de apartamentos. Algunos ya terminados y otros en construcción. Al lado de zonas perfectamente urbanizadas hay terrenos baldíos donde las vacas siguen paciendo cono si nada hubiera ocurrido, o campos cultivados por sus antiguos dueños que en vista de que no han cobrado la expropiación, ni se construye, han retomado las labores agrícolas.



 Me ha parecido una ciudad fantasma a pesar de que ya tiene una escuela de negocios, un hospital, centros comerciales con multicines, tiendas y restaurantes. Empresas multinacionales han instalado sus oficinas en nuevos edificios corporativos. Infosys, la multinacional de servicios tecnológicos de la información con base en Bangalore con 140 mil trabajadores, ya ha firmado y pagado a 11,400€/Ha por llevar adelante en esta ciudad satélite de Calcuta un proyecto inmobiliario en un área de 50 acres, algo más de 20 hectáreas. Lo mismo ha hecho otra multinacional india Wipro que se ha adjudicado otros 50 acres.

Grandes paneles de anuncios ofrecen pisos de lujo con aire acondicionado. Por ejemplo, en las dos torres del New Town Heights, los pisos tienen una superficie que va de los 122 m2 a los 322 m2 y los precios varían entre 69.300€ hasta 218.916€. Lo que supone  de 500 a 700 euros el metro cuadrado.

Hasta hace poco los servicios de agua y electricidad no estaban asegurados por lo que se hacía difícil ir a vivir a la nueva ciudad. Dicen que algunas zonas ya tienen el problema solucionado.

Para poder comparar, en Calcuta ciudad, en el barrio antiguo de Shyam Bazar, con el tranvía a cincuenta metros y el metro a tres manzanas, un piso nuevo cuesta unos 950 euros por m2.

Mientras circulaba por la New Town, en medio de sus flamantes edificios, me puse a pensar en lo mucho que se parece al boom del ladrillo que nos ha llevado a nosotros a la ruina. Claro que ya habíamos entrado en un proceso de estancamiento económico y allí, en la India, según dicen los expertos, están en pleno crecimiento. A mí me da vértigo.

Este tipo de viviendas unifamiliares, pisos donde se vive al estilo ocidental, el matrimonio con uno o dos niños, cambiará la manera de vivir de un sector de la nueva clase media formada por jóvenes profesionales la mayoría. Acostumbrados a compartir hogar con los padres, los suegros para la esposa, en la casa familiar llena de gente, las nuevas famillas que se independicen sentirán la libertad pero también la soledad del aislamiento.

V.S.Naipaul ya comentaba, hace años, esa situación cuando escribía en su libro, INDIA, sobre los nuevos barrios de Bombay y decía que las madres jóvenes que se trasladaban allí con sus familias, necesitaban en ocasiones de ayuda psiquiátrica para superar la depresión que les causaba el vivir en soledad, acostumbradas como estaban desde que nacieron a una casa llena de vida, con abuelos, padres, hermanos, tíos y primos. Puesto que la costumbre establece que cuando un hijo se casa lleve a su esposa a la casa familiar. Sin embargo la situación cambia si la mujer también trabaja, cosa que ya ocurre con frecuencia entre los matrimonios de jóvenes profesionales en la India.


Por las calles de la ciudad antigua todo sigue como si nada estuviera cambiando.







25.12.11

Navidad en Kolkata





Esta foto está tomada en la curd shop, también conocida como lassi shop, de Sudder Street. El gorro rojo de Papá Noel hace furor en Calcuta, actualmente llamada Kolkata. Ayer celebramos la nochebuena en casa con nuestros amigos hindúes y los niños llegaron con el gorro rojo.


Por la mañana han venido a felicitarme la navidad dos estudiantes musulmanes, Rafiq (18) y Tazamul (17). Me han traído regalos y una cajita con dulces y se han ofrecido a acompañarme a la iglesia. Como no acostumbro a ir a la iglesia se lo he agradecido y he declinado el ofrecimiento.

Esta tarde hemos paseado por Park Street, el New Market y Chowringee y las calles estaban abarrotadas de gente, parecía que hubieran salido de paseo todas las familias de la ciudad invadiendo aceras y calzadas. Muchos lucían los gorros rojos.

Hemos pasado por delante de una iglesia que tenía la puerta abiera de par en par, dentro estaba iluminada y un río de gente entraba y salía, algunos eran cristianos que forman una pequeña minoría en la India, pero otros eran hindúes o incluso musulmanes.

Mientras, por Chowringee Lane, pasaba una procesión de sikhs con sus característicos turbantes de colores tocando bombos.

Debajo de casa, ya después de cenar, los jóvenes del barrio salen a jugar a  badminton en un campo improvisado la con red atada a dos farolas y pintura blanca delimitando el espacio.

Hoy por ser Navidad dos de ellos llevan el gorro rojo. Cuando he pasado me han felicitado.

Hoy Kolkata era una fiesta y unque a veces se desaten los furores, así acostumbra a ser la India.
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