BLOG DE ANA M. BRIONGOS


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15.6.13

Elecciones en Irán 2013 (4)



Rouhaní ha ganado las elecciones presidenciales por mayoría y no hace falta una segunda vuelta. El nuevo presidente de Irán es un clérigo de turbante blanco lo que significa que no es seyyed o descendiente del Profeta a través de su hija Fátima. Era el candidato moderado y tanto Jatamí el reformista como Rafsanjaní el pragmàtico lo apoyaban.

Esta victoria significa que los iraníes han votado, que incluso aquellos que no pensaban hacerlo finalmente se han acercado a las urnas. El voto útil! Para que no gane Yalili, con el cual las relaciones internacionales empeorarían y con ello las sanciones y las condiciones económicas de todos los iraníes, es bueno probar con Rouhaní que parece algo más abierto de miras. 

El voto útil, sin ir más lejos, es el que practico yo desde hace tiempo, tanto en las votaciones estatales como en las autonómicas. 

27.5.13

Elecciones presidenciales en Irán 2013 (2)





Algo raro pasa con Ahmadinejad para que todavía esté ejerciendo su cargo de Presidente y que no haya sido destituido, encarcelado o incluso sentenciado a muerte mediante una fatwa. Suena muy fuerte esta consideración pero se puede explicar. Cuando murió Chavez, su amigo y muy admirado presidente venezolano, fue tal la emoción que le embargó que fue capaz de imaginarlo, y así lo dijo en público, regresando  de la mano del Mehdí, el duodécimo imam, el último de los doce santos del chiísmo, el esperado, aquel que está oculto y volverá un día para salvar al mundo e instaurar la paz y la justicia social. Comparar a Chavez con el Mehdí, aunque sea una metáfora, es peligroso. Por comparaciones parecidas Salman Rushdie sufrió una fatwa y recientemente el rapero iraní Sahin Najafí  también. Pero es que desde la muerte de Chavez, tanto Madero, su sucesor, como Ahmadineyad entraron en una especie de realismo mágico digno de la mejor literatura sudamericana.
Yo puedo comprender que un hombre de emociones fuertes y grandes fidelidades como es Ahmadinejad, se emocione ante la muerte de un amigo hasta el punto de entrar en terreno peligroso, pero seguro que Alí Jameneí, el Líder Supremo, no lo comprende.
¿Por qué Ahmadinejad es inmune?
Todo el mundo sabe que desde hace un tiempo las relaciones entre el presidente y el Lider Supremo no son buenas.
Cuando he preguntado en Irán, donde estuve hace apenas unas semanas, sobre esta cuestión me respondían que Ahmadinejad es intocable porque tiene información bien documentada sobre las redes de corrupción cercanas al Líder, a su camarilla y a sus parientes más cercanos. Entre ellos el mismísimo hijo de Jameneí. Información que ha estado recopilando durante los últimos tiempos de su mandato como presidente y que ha amenazado con desvelar.
Y ¿qué hace Jameneí, jefe supremo del único país estable del Oriente Medio? Pues callar y esperar que pasen las elecciones de la forma más inocua posible. Que se vaya Ahmadinejad y venga una persona de confianza.  Por eso ha vetado a todos aquellos candidatos que no eran totalmente afines a sus ideas, entre ellos al recomendado por Ahmadinejad, Mashaeí.
Jameneí no quiere problemas que amenacen la estabilidad del país pero con el veto a Mashaeí  corre un gran riesgo. De momento Ahmadinejad ya ha dicho que Mashaeí recurrirá contra el veto. ¿Será este veto razón suficiente para que Ahmadinejad revele los secretos? ¿Tiene Jameneí un as en la manga que contrarrestaría la amenaza del todavía presidente de Irán? ¿Piensa el Líder Supremo que siendo Ahmadinejad un hombre íntegro, no sacará los trapos sucios del régimen a la luz pública a menos que peligre su vida?

Photo credit: Presidential Press and Information Office / Foter.com / CC BY

23.5.13

Elecciones en Irán 2013



 
El Líder Supremo, Ayatollah Alí Jameneí



Después de muchas elucubraciones sobre quiénes se iban a presentar como candidatos a las elecciones presidenciales del 14 de junio en Irán y, luego, una vez presentados, cuáles de ellos serían aceptados por el Consejo de Guardianes, el martes pasado la televisión estatal reveló la lista final de candidatos. Entre ellos no están ni Rafsanyaní, el favorito de los reformistas, ni Mashaeí, el favorito del actual presidente, Ahmadineyad y de sus seguidores.
Ya se venía anunciando este veto en los periódicos, en las redes sociales y en la calle.
El periódico conservador Keyhan cuyo director es nombrado a dedo por el Líder Supremo, pedía en una editorial a los miembros del Consejo de Guardianes que descalificaran a Rafsanyaní, no solo por su edad, sino también porque era el favorito de todos aquellos que son contrarios al régimen y enemigos del país.

El Líder Supremo, Ayatollah Ali Jameneí, visto lo ocurrido después de las elecciones del 2009 con las grandes manifestaciones reclamando “¿Dónde está mi voto?”, quiere asegurarse la tranquilidad y dar sólo la oportunidad de competir a los más afines al régimen. Todos del mismo color o casi. Ningún candidato al que puedan asirse con ilusión los discrepantes, aunque saben que incluso esa discrepancia entre los políticos iraníes actuales es mínima. Pero es algo.
De los 680 ciudadanos que se registraron para competir, pues se puede registrar cualquier iraní que así lo desee, sólo 8 han sido aceptados, entre ellos el alcalde de Teherán, Mohammad-Bagher Ghalibaf, un antiguo ministro de asuntos exteriores, Ali Akbar Velayatí, un reformista con pocas posibilidades, Hassan Rouhaní y el más fuerte entre todos y favorito del Líder Supremo, Said Jalilí, jefe de las negociaciones nucleares.


File:Mohammad-Bagher Ghalibaf cropped.jpg                  File:Hassan Rouhani 2.jpg        
      Ghalibaf                               Jalilí                                 Rouhaní                           Velayatí
Hace un mes estaba en Irán donde me hablaban de las futuras elecciones presidenciales con la esperanza puesta en Jatamí, el que fuera presidente antes de Ahmadineyad, conocido reformista aunque clérigo y seyyed (luce turbante negro signo de su condición de descendiente del Profeta). Jatamí ponía como condición para presentarse a las elecciones la suspensión del arresto domiciliario en que se encuentran los que fueron candidatos en las elecciones del 2009 (ver entrada anterior en este mismo blog). Esa suspensión no se produjo, signo de que el Líder Supremo no pensaba dejar ni el más mínimo resquicio a los reformistas y que no iba a permitir que la situación se le fuera de las manos como ocurrió con las elecciones del 2009 y el posterior Movimiento Verde. De hecho se empezó a encarcelar a periodistas, a hijos de políticos y a otras voces disidentes.
Jatamí no se registró dejando la vía libre a Rafsanyaní, otro clérigo (éste de turbante blanco y por lo tanto no seyyed), un astuto, rico y con fama de corrupto político que desde la Revolución  ha estado siempre en primera fila de cuanto se ha cocido políticamente en Irán.
Con el veto a Rafsanyaní se van al traste las esperanzas para una política exterior más abierta. Jameneí, el Líder Supremo, el único que realmente manda y lo hace en nombre de Dios según dice la Constitución, y sus afines, se enrocan en el aislamiento y se empecinan en mantener a su pueblo pasando penurias con su actitud extremadamente intransigente. Son adalides de la resistencia ante los intereses occidentales, pese al duro embargo a que son sometidos, como Fidel o Chavez. Como consecuencia entre los jóvenes de los países musulmanes y no son jóvenes fundamentalistas, hay una admiración ante esa resistencia iraní y quienes la alimentan. Los que lo viven en sus propias carnes lo ven de otra manera.
Shirín Ebadí, abogada y Premio Nobel de la Paz, decidió hace tiempo que no votaría mientras las cosas siguieran así y se lo oí decir en persona cuando dio una conferencia en Casa Asia en Barcelona. No votaba por principio, decía, porque las elecciones no son libres aunque sean por sufragio universal y tengan derecho de voto hombres y mujeres iraníes mayores de dieciocho años, pues los candidatos que finalmente compiten han pasado por el cedazo del Líder y su Consejo de Guardianes. Aunque también dijo que comprendía a los que todavía mantenían la ilusión de que algo podía cambiar si ganaba un reformista y votaban.
Votar o no votar, esta era la cuestión hasta hace dos días. Ahora muchos más se han apuntado al bando de la abstención. Pero fijaros bien en lo atada y bien atada que tiene Jameneí la cosa, que estas elecciones presidenciales coinciden con las elecciones municipales y, sobre todo en las ciudades pequeñas y en las zonas rurales, los ciudadanos quieren participar en la elección de quien va a ser su alcalde. Por lo tanto Jameneí tiene además probablemente la participación asegurada.

20.4.13

Viaje a Irán en Nowruz de 2013




Es la tercera vez que estoy en Irán durante las celebraciones del año nuevo, el Nowruz, que coincide con el equinoccio de primavera. El 20 de marzo de 2013 de nuestro calendario, empezó en Irán el primer mes del año, farvardin,  de 1392.

La primera vez fue en 1974, cuando estudiaba en la Universidad de Teherán y me alojaba en una residencia para chicas estudiantes. Llegó Nowruz con sus dos semanas de vacaciones y se vació la residencia y se vació la ciudad de Teherán. Y me quedé prácticamente sola en una ciudad desierta y en una residencia más desierta todavía. Mis compañeras, la mayoría procedentes de otras regiones del país, se fueron a pasar las fiestas con sus familias. Aunque algunas aprovecharon esos días de vacaciones para operarse la nariz pues la rinoplastia en Irán no es algo que se ha puesto de moda en los últimos años sino que lleva décadas practicándose de manera generalizada.
La segunda vez, ya después de la Revolución Islámica y terminada la larga guerra contra Irak, pasé el Nowruz con unos amigos iraníes en una casa de campo a orillas del mar Caspio, en medio de un paisaje de bosques y donde no paraba de llover. En la casa con mis amigos y toda su parentela, se jugaba a las cartas, se bebía vodka y se fumaba opio. Todo ello ilegal por supuesto.

Acabo de regresar de Irán y este ha sido mi tercer Nowruz aunque en el intervalo que va desde la primera vez que pisé suelo iranio en 1968 hasta el día de hoy haya viajado en múltiples ocasiones a lo que antes se conocía como Persia.

Viajar por Irán en Nowruz es algo extraño y yo en principio no lo aconsejaría pero a mí, que he estado en soledad contemplando las ruinas de Persépolis varias veces, por poner un ejemplo, me ha interesado muchísimo compartirlo con centenares de personas, todas iraníes. Y es que en Nowruz todos intentan salir a hacer turismo por su propio país. Cargan el coche con la alfombra, el sofré o mantel, el hornillo, la cazuela, la tetera, las mantas, los padres, los niños y los abuelos, y se lanzan a la carretera. Por la noche acampan donde les parece, en un parque público, al lado de la cuneta o en un parking. La tienda de campaña la compran en cualquier pueblo pues venden tiendas en todas partes. Todas son iguales con un solo espacio en forma de igloo apepinado y de tejido de nylon, lo que varía es el color. Las hay rosa fluorescente, verde limón, malva, azul cielo… No hay que montarlas. Se abre la cremallera del envoltorio circular que mantiene plano el artefacto como una rosquilla, y se despliega automáticamente quedando como una seta. Hay que ver los jardines de Irán transformados en un bosque de setas multicolores con centenares de personas disfrutando de unas vacaciones al aire libre y sin que les cueste ni un real el alojamiento, que por cierto, no podrían pagarlo. Y eso es posible porque desde chiquititos están acostumbrados a sentarse en el suelo y a dormir sobre alfombras a ras de suelo y lo que a nosotros nos parecería un suplicio, sobre todo a los mayores, a ellos no les cuesta nada, sentarse en el suelo, mantenerse en cuclillas y volver a levantarse.

Esta vez hemos compartido ciudades, carreteras, museos y monumentos con multitudes. Los iraníes acostumbran a ser amables, abiertos y acogedores. Todos éramos turistas, todos íbamos con nuestras cámaras y nuestros móviles haciendo fotos. Ellos se querían fotografiar con nosotros y nosotros estábamos encantados de fotografiarnos con ellos. Tenemos fotos con familias baluchis, kurdas, bajtiaris, azeríes allí llamados turcos, qashghais… tanta es la variedad de gentes y lenguas en un país llamado hoy en día Irán. Lo primero que te dicen es “wellcome to Iran” y luego te piden qué piensas de su país. Si la conversación se prolonga empiezan a criticar al clero que manda con mano dura y, sin nombrarlos, hacen un círculo con la mano sobre sus cabezas para referirse a los del turbante y levantan los hombros. Todos lo entendemos. También critican al actual presidente por su mala imagen. “Mírenos, nosotros no somos así”, dicen.

En Persepolis van en busca de sus antiguas raíces cuando los imperios persas dominaban una parte importante del mundo civilizado.  Y se compran, los más osados, un colgante con el símbolo alado del dios zoroastriano, Ahura Mazda, que lucirán después con orgullo.


En junio habrá elecciones a presidente de la República Islámica de Irán. El actual, Mahmud Ahmadinejad, ha cumplido con sus dos legislaturas permitidas y debe retirarse. ¿Quién se va a presentar? No se sabe. Un mes y medio antes de las elecciones nadie sabe quiénes serán los candidatos. Me ha sorprendido oír en bastantes ocasiones que se espera la aparición del Jatamí, el clérigo reformista, culto y elegante, que ya había sido presidente y en cuyo tiempo hubo una cierta apertura, tanto en el interior como en las relaciones internacionales. Pero parece ser que Jatamí pone una condición para presentarse: que sean liberados los dos candidatos a las anteriores elecciones. Karrubí y Musaví permanecen en arresto domiciliario desde hace dos años posteriormente a las grandes protestas populares que siguieron a las elecciones y que se conocieron como “movimiento verde”. ¿Serán liberados? Eso depende de si la República Islámica está seriamente acorralada debido al embargo económico a que está sometida por los EEUU y sus aliados y piensa que este es el momento de cambiar un poco de rumbo y poner al frente del gobierno a una persona menos radical y con una imagen impecable. Ya me imagino la foto: Obama dando la mano a Jatamí, los dos tan pulcros, amables y sonrientes. Sin embargo, la mano dura del régimen ¿lo permitirá?