BLOG DE ANA M. BRIONGOS


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29.5.14

Surmeh, en Irán, el hollín para pintarse los ojos

 
Es viernes por la tarde, día semanal de fiesta en Irán, es como nuestro domingo. Con mi amiga Jamileh y su hija Sepideh, nos vamos a poner a preparar el surmeh para llenar los recipientes que hemos adquirido en el bazar. Los hemos comprado de madera pero también los hay preciosamente decorados por los miniaturistas sobre hueso de camello. Estamos en Isfahán, la hermosa ciudad iraní donde trabajan centenares de artesanos, cinceladores de metal, miniaturistas, anudadores de alfombras, estampadores de telas....
 
 
 
Sentadas sobre las alfombras del salón preparamos lo necesario: una bandeja, un bol de metal, almendras, avellanas, pistachos, una hoja de papel, una Gillette, una aguja y cerillas.
 
 
Jamileh pincha una almendra y la enciende con la cerilla.

 
Acerca la parte inferior del bol a la llama para que quede incrustado el hollín.

 
Sigue haciendo lo mismo con el resto de las almendras, las avellanas y los pistachos.

 
Después con una Gillette, rasca el hollín para que caiga sobre la hoja de papel.

 
 Y luego, con mucho cuidado hay que meter el hollín en el recipiente cuyo agujero es muy pequeño.

 
Ya está. Ahora solo falta pintarse los ojos y las cejas para que queden bien negros.

 
Cosmética ecológica limpia, estéril y barata pues con dos almendras, dos avellanas y dos pistachos llenas el recipiente y tienes para pintarte los ojos durante varios meses.


 
Aquí os presento algunos recipientes de surmeh de mi colección que ya llega a los cuarenta y que he ido trayendo de mis viajes a Irán.


 
Son de hueso de camello.

 
En la tienda de Persian Art Gallery de Masud Beheshtí y Reza Toughi, cerca de la gran plaza de Isfahán, tienen maravillas. Cuando voy a visitarlos lo hago sin prisas. como hay que hacer cuando viajas. Me siento, me ofrecen un té, se sientan conmigo y charlamos. Después admiro los recipientes de surmeh y las cajitas que exponen en las vitrinas. Alguna me llevaré, siempre compro alguna para mi colección.

 
Abren la caja fuerte y me enseñan las miniaturas carísimas que guardan en ella. Aunque mi presupuesto no alcanza para eso, me gusta admirarlas.
Isfahán me tiene fascinada.

1.5.14

Consejo para viajeras a Irán o el moño que aguanta el pañuelo

 
Las iraníes acostumbran a tener un pelo precioso, grueso y abundante. Y una, viéndolas de perfil con el pañuelo, piensa que éste esconde un estupendo moño o gran una cola de caballo. Pero no, se han puesto un CLIP, así se llama el moño artificial de tela de colores cosido a una pinza que se colocan en la parte posterior de la cabeza, y según lo arriba que lo llevan queda la cabeza apepinada en sentido horizontal o vertical. Este clip ayuda a que no se caiga el pañuelo y permite mantenerlo bien atrás para que se vea el flequillo e incluso los pendientes en algunas ocasiones.
 
 
 
Los venden en muchas tiendas y tienen varias medidas, desde los discretos del tamaño de una mandarina, hasta los más espectaculares gandes casi como un melón.


Yo me compré uno de color azul, como se puede ver en la foto de abajo y como llevo el pelo corto me tenía que recoger una colita con una goma para poder agarrar el clip y no resbalara.


Después me colocaba el pañuelo y , a correr mundo, sin preocuparme del deslizamiento del pañuelo y, además, sabiendo que mi perfil estaba a tono con el de las iraníes más actuales. Viajeras a Irán, compraros nada más llegar un CLIP, los veréis en muchas tiendas, los hay de todos los colores. Comprarlo bien coloreado, mejor si es fluorescente, total debajo del pañuelo no se va a ver y, cuando lleguéis al hotel y finalmente os podáis quitar el pañuelo pareceréis la mismísima Lola Flores con el floripondio. ¡Buen viaje! Con amor y buen humor.


10.3.14

Toni Catany, el fotógrafo, el viajero, la persona, el amigo.




En Dhaka, Bangladesh. Fotografía de Ana M. Briongos.


Hace ya unos meses que falleció el fotógrafo mallorquín Toni Catany, querido amigo y excelente compañero en viajes a Irán, India y Bangladesh. Hasta hoy no he podido distanciarme lo suficiente para escribir sobre él pues siempre pensaba que le estaba todavía hablando, aunque fuera por teléfono, para comentarle cosas que estaban sucediendo, con las que ambos cuchicheábamos y nos reíamos. Había complicidad entre nosotros. Catany era persona de complicidades. Tenía buenos amigos, gestionados en relaciones estancas, si acaso sabíamos los unos de los otros y quizá nos conocíamos de habernos visto algunas veces, en la inauguración de sus exposiciones, o cuando le entregaban un premio, pero no nos frecuentábamos. Estaban los amigos mallorquines, los amigos belgas, los amigos venezolanos, los amigos indios e iraníes, los amigos de cal Isidre y algunos más. 




Vivía solo en un principal espectacular de la calle Nou de la Rambla de Barcelona, un reducto testimonio de otros tiemposque había conservado con cuidado tal como lo encontró, con paredes forradas de seda, pinturas en el techo y cenefas doradas, espejos y columnas, suelos hidráulicos con preciosos dibujos y un patio grande en el interior de manzana, con palomar en el fondo de madera y diseño orientalizante, que él había convertido en un jardín cuidadamente descuidado con plantas escogidas con esmero para que, al florecer, lo llenaran de colores.



En Benarés con el fotógrafo Subhrajit Basu. Fotografía de Ana M Briongos.



Catany era persona tranquila y poco ruidosa, vivió discretamente y murió sin molestar igual que había hecho su madre. Nacido hijo único de una familia muy reducida, estaba acostumbrado desde pequeño a una tranquila soledad que le permitía observar con detenimiento las cosas pequeñas o los detalles mínimos de las grandes. Tenía una especial sensibilidad por lo decadente, por lo que queda tras la plenitud y la exuberancia e iba en busca de la esencia misma de las cosas. A mí me gustaban sus “cossiols”, fotografías de plantas míseras del jardín mallorquín que cultivaba su madre en cossis o pequeños cuencos reciclados, rotos y oxidados, como una lata de conserva , un orinal descascarillado, una taza sin asa, una botella descabezada o una piedra con agujero. De ellos salían plantas larguiruchas y raquíticas con pinchos y casi sin hojas que alguna vez incluso sacaban una flor, milagro de la naturaleza en época de sequía y de miseria, que tanto valdría para la rural Mallorca, como para un terrado del ensanche de Barcelona en la posguerra, para Asia, o para África. Sin embargo, en su seriedad y austeridadCatany tenía una faceta hedonista evidente, y una trastienda escondida de pillo transgresor sin maldad pero sí con algún “ja et fotaré”. Sus naturalezas muertas le hicieron famoso pero cuando se trataba de fotografiar personas, le gustaba la juventud, la plenitud, la tersura.



En Puri, Orissa, India. Fotografía de Ana M Briongos.


Era ordenado, meticuloso y tozudo. Disfrutaba con músicas de estilos muy diferentes y se entusiasmaba cuando descubría algún  músico o cantante desconocido de un lugar remoto. Su amiga del alma era la cantante Maria del Mar Bonetmallorquina como él. Me sorprendió descubrirle como excelente bailarín cuando en una boda en Delhi me sacó a bailar al son de una orquesta que tocaba bailables occidentales. Ante mi sorpresa, y no solo la mía sino también la de todos los que lo conocían, nos dijo que había aprendido a bailar de joven en las fiestas de su pueblo. Nunca más lo vi bailar y eso que asistimos a unas cuantas bodas hindúes.


En la boda de Subhrajit Basu y Ananya Dasgupta en Chittagong, Bangladesh. Fotografía de Ana M Briongos.




Nuestra amiga común María Luisa Rubio, casada con el iraní Behrooz, nos presentó y nos ofreció la posibilidad de acompañarla en su viaje de regreso a Irán después de años de ausencia. Aceptamos cada uno por nuestra parte el ofrecimiento y de aquel viaje, que también representaba para mí la vuelta a Irán después de mis tiempos en aquel país en época del Shah, tras la Revolución de Jomeini y la guerra con Irak, salió mi primer libro “Negro sobre negro”, con alguna foto de Toni Catany, una de ellas en la portada. A partir de aquel viaje hicimos más. 



En el siguiente fuimos a India con Luisa y Behrooz, mi marido Toni Alsina y los amigos indios Ravi y Vinu. Éstos se encargaron de preparar el viaje que se desarrolló en su primera etapa por Rajastán a bordo del exclusivo tren "Palace on Weels" y luego por el sur de la India navegando por los backwaters de Kerala, peregrinando al templo de Tirupati, o descansando en playas cercanas a Trivandrum. 

Después volvimos a la India como invitados a la boda del hijo de nuestros amigos y estuvimos muchos días a fiesta diaria. Esa fue la boda del baile. Otra vez recorrimos el norte indio por Daramsala y alrededores. En otra ocasión fue Bengala Occidental y Bangladesh. Después Orissa y Gujarat. Y un tiempo largo en la ciudad de Calcuta con escapadas a Benarés.



Fotografia tomada por el fotógrafo Kushal Gangopadhyay en el puerto de Chittagong, Bangladesh.



Toni Catany hablaba francés pero no inglés, ni una palabra, y en todos esos años de viajes por países angloparlantes no llegó a interesarse ni en aprenderse los números por lo que siempre ejercíamos de traductores. Pero él se relacionaba estupendamente con la gente de la calle. Catany era él y su cámara. De repente andaba observando y, sin alejarse nunca mucho, desaparecía entre un grupo de personas que se le acercaban curiosas, les hablaba como si pudieran entenderlo en su mallorquín de siempre y con signos los colocaba frente a una pared que había descubierto, siempre escogida por sus colores o sus texturas, y los fotografiaba. Todos contentos y la sesión fotogtáfica era una fiesta agradable y relajada. Caminaba, observaba, se paraba, se sentaba, miraba a los que pasaban , les miraba a los ojos, sonreía con esa cara afable de persona mayor de pelo blanco, y ya los tenía en el bolsillo. Sin ruido, sin invadir, sin palablas, conseguía una complicidad amable y divertida. Cuando volvíamos a casa o al hotel, él volcaba sus fotos en el disco duro y escribía en su cuaderno las notas del día con su letra perfectamente regular, pequeña y limpia. 

Hacíamos las mismas fotos porque yo también llevaba una cámara, aunque la mía era de esas automáticas pequeñas, y pasábamos por los mismos lugares. Pero al revisarlas al final del día, una por una, mi foto no era más que una instantánea de turista tomada sin ton ni son y la suya era algo distinto porque, además del encuadre y de muchas otras cosas que él debía calcular, en su foto pasaba un hombre vestido de un estupendo color azafrán. Cuando yo había hecho el click aquel hombre o había ya desaparecido o todavía estaba por llegar. Y, siempre, o era un hombre, o una mujer, o un perro o un pájaro o la vaca, o el carro, siempre ocurría algo en el momento en que Catany hacía el click.

Nuestra complicidad se basaba en la afición que ambos teníamos por las telas. Disfrutábamos visitando bazares y tiendas de tejidos. Sedas, lanas, algodones, tejidos o estampados, bordados o anudados. Metros de tela para luego mandar al sastre de la esquina y encargarle una camisa, o un pantalón, o un pijama. Pañuelos y chales, fundas de cojín, manteles y servilletas. Como en Mallorca son típicos los tejidos de "llengos", conocidos en Oriente como Ikat, a Catany le gustaba encontrar nuevos colores y diseños de este tipo de tejido. También le gustaban las miniaturas pero le costaba encontrar alguna a su gusto entre el montón de piezas de ínfima calidad que hoy en día ofrecen los anticuarios.

Con el tiempo nuestros amigos indios de Calcuta se hicieron sus amigos y lo respetaban y querían aunque se entendieran poco con palabras. Al principio la relación no era facil porque Catany actuaba como un hijo único mimado y se negaba a desayunar lo que le ofrecían, una estupenda tortilla picante rellena de cebolla, ajo y guindilla, y quería lo de siempre, café con leche acompañado de tostada con mantequilla y mermelada. Cosa imposible de encontrar en una casa particular de una ciudad de la India. Con el tiempo ellos se acostumbraban a sus caprichos y él bajaba sus expectativas y, gracias a su cámara fotográfica que ejercía de mediadora, era finalmente aceptado y hasta muy querido.

Ana M Briongos, Toni Alsina, Toni Catany y Falguni Bhat en Ahmedabad, Gujarat, India. Foto de Ana M Briongos.

Desde que un día vio una fotografía del conjunto de templos jainistas de Palitana, Catany suspiraba por ir a visitarlos, le parecía el lugar más hermoso y extraordinario del mundo. Se presentó la ocasión de viajar a Gujarat y recorrer ese Estado occidental de la India con nuestra amiga Falguni y su familia. Como Palitana estaba en el recorrido se lo dijimos y se apuntó ilusionado, su sueño por fin se cumpliría. (Ver la entrada sobre Palitana en este mismo blog). Resultó que para llegar a los templos había que subir cuatro mil escalones. Empezamos a subir antes del alba después de contratar porteadores para que llevaran a la madre de Falguni y a Catany que no se veían con fuerzas para subir. Cuando llegamos arriba ya estaba el sol en pleno apogeo y los recintos se iban llenando de peregrinos que subían a cientos. El lugar era espléndido. Decenas de templos blancos se erguían como las crestas de un dinosaurio enorme de mármol. Pasamos allí el día pensando que Catany estaría haciendo fotos como un loco y disfrutando ante el espectáculo que ofrecían los peregrinos jainistas entre tantos templos. Como había mucha gente no nos extrañó no haberlo encontrado en ningún momento. Para que no se nos hiciera de noche, a media tarde iniciamos la bajada. Cuando llegamos abajo  lo encontramos triste y derrotado. Perdido arriba entre la multitud, sin sus acompañantes de siempre, se había asustado. Buscó a los porteadores que le habían subido y les pidió que le bajaran. Abajo le cobraron una barbaridad y se sintió humillado y estafado. Desamparado tuvo que esperarnos solo en un lugar feo donde nadie le entendía. Fue su gran desiludión. Después dijo que los templos no eran lo que él había imaginado, que no tenían ningún interés, que eran todos de yeso. Estaba enfadado y despechado. Los que habíamos subido andando nos sentíamos culpables por no haberlo hecho al lado de los porteadores pero bastante trabajo teníamos sin perder el ritmo si queríamos cubrir el objetivo de los cuatro mil escalones. No se habló más de Palitana. Hasta que un día, pasado más de un año, nos regaló la foto más hermosa que yo haya jamás visto. Era una foto que había hecho en Palitana. No hubo palabras cuando nos la dio. No se habló de Palitana. Estaba allí. Y era hermosa. Se lo agradecimos emocionados.



La fotografía lleva una dedicatoria: "Per en Toni i l'Ana, companys de viatge, que feren pujant a peu, els 4000 escalons que possibilitaren contemplar aquesta vista de PALITANA un dia de desembre de 2009" (Para Toni y Ana, compañeros de viaje, que subieron a pie los 4000 escalones que posibilitaron la contemplación de esta vista de Palitana un día de diciembre de 2009). Hoy está colgada en el recibidor de nuestra casa como recuerdo de una hermosa amistad.

18.2.14

Viajar a Irán en primavera



Este año estoy recibiendo muchos mensajes de viajeros que piensan ir a Irán en Semana Santa. Por lo que voy viendo, hace ya un año o algo más, que se ha animado el turismo hacia ese país tan poco conocido o mejor dicho, tan mal conocido.

Me alegro mucho de que la gente se anime a visitar Irán. La antigua Persia, con sus extraordinarios vestigios de los inperios Aqueménida y Sasánida, aparece en muchos lugares, con Persépolis como enclave emblemático. Pasando a la época musulmana, las cúpulas floreadas de las mezquitas con sus exquisitos azulejos, tienen su punto culminante en la hermosa ciudad de Isfahan. Los bazares, los parques, los picnics al lado del río, las gentes acogedoras, educadas, amables, hacen que el viajero regrese entusiasmado de Irán. 
Nuestra Semana Santa acostumbra a coincidir con su Nowruz, o fiestas del año nuevo persa. Es tiempo de vacaciones y las familias iraníes aprovechan para salir de viaje y visitar a los parientes del pueblo o simplemente hacer turismo. Las carreteras están llenas y los monumentos también. Pero es interesante ver cómo viven esas fechas los iraníes. En este mismo blog escribí mis experiencias de viaje el año pasado por Nowruz. 


No es lo mismo visitar Persépolis en la soledad de un día cualquiera que rodeado de cientos de personas, como ocurre en Nowruz. Pero cada cosa tiene su atractivo y en el caso de esta época del año, los visitantes con los que compartimos espacios son todos iraníes, familias enteras que se han desplazado hasta el antiguo palacio aqueménida para conocer los orígenes de su cultura. Y eso nos dará la oportunidad de conversar, algo fundamental para el viajero que quiere saber más que lo que las piedras le explican.

Hay una nueva edición de la guía de Irán publicada en castellano por Laertes. La ha preparado Toni Vives que es un buen conocedor del país. También es muy interesante el libro Irán por dentro, de Alfredo Kavanak, extenso y muy completo. Mis libros Negro sobre negro y La cueva de Ali Babá, y El meu Iran en catalán, dan una idea de lo que es el país a través de mis muchos años de relación con Irán, donde llegué por primera vez en el 68. El librito de gastronomía iraní que publicamos mi hijo cocinero y yo con costumbres gastronómicas y recetas, muestra otra faceta del país de los persas y se puede bajar de forma gratuita desde mi Web www.ana-briongos.net, o comprar en Altaïr en Barcelona o De Viaje en Madrid.
Y, para empezar a introducirse en la cultura iraní, aparte de leer los libros que recomiendo, también aconsejo acercarse al restaurante iraní "El rincón persa" de la calle Floridablanca de Barcelona, donde se come de maravilla una gran variedad de platos que no se encuentran facilmente en las rutas turísticas por Irán y que hace falta entrar en las cocinas familiares para poderlos degustar: baghali poló, fesenjan, ghormeh sabzí, kashk e bademjan... Y muchos otros deliciosos manjares persas.

¡Buen viaje!  ¿Feliz año nuevo persa! ¡Feliz Nowruz! Sal e now mobarak!

Nota: Leer la entrada sobre el Nowruz en este mismo Blog y también la entrada sobre el viaje a Irán por Nowruz.


11.10.13

Teresa Losada, una vida entre inmigrantes

 
 
 



Anteayer asistí al homenaje que se le tributó a Teresa Losada, monja franciscana y pionera en el servicio de acogida, orientación y ayuda a los inmigrantes. Tuvo lugar en la hermosísima iglesia gótica de Santa María del Mar, en Barcelona, donde ella había empezado con su labor social hace ya unas décadas. No fue una ceremonia religiosa, fue una reunión festiva donde todos los asistentes teníamos algo que ver con Teresa: inmigrantes, hombres, mujeres y niños; voluntarios y trabajadores, la mayoría ligados a la fundación que ella creó y que lleva el nombre de Bayt-al-Thaqafa que en árabe significa “casa de la cultura”

En agosto falleció Teresa Losada. Era una persona extraordinaria que dedicó toda su vida a acoger, con los brazos abiertos y sin condiciones, a los que llegaban de fuera en busca de un futuro mejor.

Quizá nos habíamos cruzado en el patio de letras cuando ella se dirigía al departamento de semíticas donde preparaba su doctorado con el doctor Gil Vernet, o daba sus clases. Y yo iba directa al bar a conspirar, preparar asambleas y manifestaciones tras haber asistido a mis clases de físicas. No la conocí hasta mucho más tarde.

Teresa Losada era monja franciscana. Conocedora de la lengua árabe y del mundo musulmán  por su formación académica, se dio cuenta enseguida de lo que se avecinaba con la llegada de los primeros inmigrantes del Magreb a principios de los años setenta. Y vio que la nueva situación social le ofrecía la oportunidad de poner sus conocimientos, su voluntad y su especial sensibilidad en una labor de acogida que consideraba absolutamente necesaria.

Dejó la universidad y pidió a su comunidad que le permitiera instalarse en Sant Vicenç dels Horts donde a pie de fábrica, y con la ayuda de un par de compañeras, empezó con su labor de acogida de un grupo numeroso de familias magrebíes que habían llegado siguiendo unos contratos de trabajo.

Desde el principio trazó un camino que después han seguido otras muchas organizaciones sociales, como dice Albert Sáez en el artículo que le dedicó en el Periódico el 27 de agosto de 2013, dos días después de su fallecimiento: “respeto entre comunidades, aproximación desde el conocimiento mutuo, trabajo conjunto a favor de los derechos humanos: comida, escuela, religión, libertad… sin exigir renunciar a unos para tener los otros”.

Teresa fundó la asociación Bayt-al-Thaqafa, que ahora tiene dos sedes, una en Sant Vicenç dels Horts y otra en Barcelona. Allí se dan clases de castellano y de catalán, hay talleres de costura y de cocina donde las mujeres se reúnen y pasan ratos agradables de tertulia, hay clases de repaso para niños y para adolescentes, hay un equipo de futbol que reúne a los jóvenes, se hacen excursiones, se celebra la navidad y el fin del ramadán, y nos felicitamos todos cuando es el año nuevo bengalí o la fiesta de la luna china.

Más de treinta años después de haber salido yo hacia otros países, por curiosidad, por ganas de ver mundo pero también por el agobio que sentía en mi país de fin de dictadura. Después de haber sido yo misma acogida con cariño y protegida como mujer que andaba por países musulmanes, por gentes de buena voluntad que no me conocían de nada y que me ayudaron a conocer sus costumbres para no meter la pata a cada momento y a paliar la desorientación que se siente ante un mundo desconocido y tan diferente, me encuentro con la realidad de los otros que han hecho el camino opuesto al mío y siento las ganas de devolver lo que me dieron, aquel calor, aquella seguridad, aquel cariño.

Por casualidad llegué a Bayt-al-Thaqaffa  y allí sigo de voluntaria desde hace diez años. Trabajo con jóvenes de países como Pakistán, India, Marruecos, Bangladesh, Nepal, China. Con otros voluntarios les damos clase de repaso y hacen los deberes con nosotros cuando salen de clase. Son estudiantes de ESO y de bachillerato. Lo tienen difícil porque llegaron ya de mayorcitos y han tenido que aprender catalán y castellano y entrar en la clase que les corresponde por edad después de tan solo dos o tres meses de clase de acogida, si es que la escuela tiene recursos para ello. Pero en eso estamos, y cada vez que uno termina la ESO lo celebramos como un triunfo y si lo que termina es el bachillerato, tiramos la casa por la ventana. Además lo pasamos bien y tenemos la sensación de que serán ciudadanos responsables y solidarios en el futuro. Sentirse satisfecho con uno mismo y sentirse ciudadano como los demás es la mejor vacuna contra los fundamentalismos. Nada de buenismo, trabajo serio y responsable pero con amor y buen humor.

Tardé en saber quién era Teresa pues tiene una hermana gemela, Ana, también franciscana y al principio creí que eran la misma persona. Con el tiempo y las fiestas cuando nos reuníamos todos, la distinguí y hablé con ella. Sabía perfectamente quién era yo. Estaba al tanto de todo. Como yo no venía del mundo de la cooperación y de las ongs, no sabía de su prestigio pero me fui enterando.

Hace poco, cuando ya ella estaba muy enferma, pude apreciar su eficacia al resolver positivamente para uno de nuestros alumnos algo que me parecía muy difícil, casi un sueño.
Anteayer, Santa María del Mar estaba llena de gentes de todos los colores y con todo tipo de vestimentas, hombres, mujeres y niños, había muchos musulmanes, había sikhs, había hindúes, había cristianos y también ateos. En una gran pantalla vimos a Teresa hablando en una entrevista que se puede ver también en youtube. Hubo músicos marroquíes que la homenajearon con su música. Gentes de todas las edades y condiciones leyeron frases que ella había escrito, en catalán, en castellano, en árabe, en urdú. Al final se repartieron bolsitas con dátiles como despedida y símbolo de dulzura, energía y fraternidad.

18.8.13

El Shahnameh o "Libro de los reyes", poema épico y libro de caballerías persa





Hace mil años un hombre, Ferdowsí, tuvo una idea genial, escribir la historia de los reyes persas desde el comienzo de los tiempos y hacerlo en lengua persa. Con ello marcaba una inflexión en el proceso de suplantación de la lengua persa por el árabe de los conquistadores y daba alas a la identidad persa.
 
El Shahnameh o “Libro de los Reyes” es el poema más largo que jamás un solo hombre ha escrito. Su autor es Abu’l-Qasim Hasan Ferdowsí.  Se trata de un poema épico que narra la historia de Irán (Persia) desde el primer rey Kayumars, que reinó en la aurora de los tiempos, hasta las invasiones de los musulmanes árabes que conquistaron Persia a comienzos del S. VII d.C. El Shahnameh contiene aproximadamente 50 mil versos dobles (bayts, cada uno de los cuales está formado por dos hemistiquios, misra’) y su autor dedicó unos 35 años en completar la obra. En ella incorporó materiales de fuentes orales y escritas. La intención del poema es la de celebrar las glorias de Irán. Su vocabulario persa es a veces arcaico incluso para su época pues hay una clara intención de recuperar el máximo de palabras posibles y usar muy pocas palabras árabes.


 
Parece ser que Ferdowsí  nació en Tus, al noreste de Irán, en el año 940 d.C. y que por ser un pequeño terrateniente gozaba de cierta independencia económica, lo que le permitió empezar con su afición literaria. Sin embargo, necesitó apoyo económico y lo obtuvo del gobernador samánida de Tus. Cuando la dinastía Samánida fue derrotada por Mahmud-e-Ghazní en el 999, buscó ayuda con los nuevos gobernantes y fue incluso a la corte de Ghazní para presentar su proyecto en persona. Aunque al principio gozó allí de una cierta popularidad las cosas se torcieron, o porque se fueron sus protectores, o debido a calumnias, o también se dice, porque el rey era suní y no le gustaba tener a un literato chií como era Ferdowsí. Según relata otro poeta de la época, Nizam Aruzí, Mahmud-e-Ghazní le pagó a Ferdowsí una cantidad irrisoria por su poema. Ferdowsí, en el epílogo del Shahnameh, dice ser un hombre viejo que ha dedicado toda su vida en completar esta obra. La finalizó en el año 400 de la Héjira, el 1010 de nuestra era.


 
Después volvió a Tus donde murió hacia 1020. Nizam Aruzí cuenta que el rey Mahmud se arrepintió de haber pagado tan mal al poeta y le mandó una caravana de camellos cargados con índigo. La caravana entró por una puerta de la ciudad al mismo tiempo que salía el cuerpo de Ferdowsí por la otra. La hija del poeta rechazó el regalo por considerarlo un pago demasiado tardío.
 
 En su obra, Ferdowsí incorpora unos 1000 dobletes del poeta Daiqiqi que había empezado el proyecto sobre la historia de los reyes persas pero fue asesinado.

 
Se conservan varios manuscritos del Shahnameh, de diferentes longitudes y varía su estado de conservación. Algunos solo son partes o incluso páginas sueltas. El primer manuscrito que se conoce del 1217 contiene solo la primera mitad y no tiene ilustraciones. Se conserva en Florencia.
 
En el prefacio Ferdowsí loa a Dios y a su creación, al profeta Mahoma y a Alí (el primer imam chií), menciona a Daqiqi por iniciar el trabajo, y loa a Abu Mansur y a Mahmud, sus mecenas.


La narrativa épica explica los reinados de los reyes persas y las hazañas de sus paladines desde el comienzo de la civilización hasta el fin de los reinos persas con la invasión árabe musulmana. Su fundamento moral se basa en el zoroastrismo: Los actos humanos, tanto en lo nacional como en lo personal representan la lucha entre el bien y el mal. La deidad se nombra en términos generales por lo que un lector musulmán no se sentirá excluido. A veces aparece un espíritu angélico, Surush. El mal o el diablo es el Ahriman zoroastriano. El poder del destino coexiste con estas fuerzas. El rey es el representante de Dios en la tierra y la legitimación del poder es una cuestión recurrente. Los reinados enmarcan las secuencias de las acciones pero los príncipes y los paladines son más activos que los reyes.
Los valores heroicos son reconocidos y premiados (valentía, coraje, lealtad, perseverancia y, a veces, sabiduría)
El Shahnameh consta aproximadamente de 50000 versos dobles y está dividido en tres partes, mítica la primera, legendaria y mitológica la segunda e histórica la tercera. La primera incluye la formación de la sociedad humana, la domesticación de los animales y la definición del territorio iranio frente al de los vecinos. La extensa parte central incorpora las leyendas referentes al héroe Rustam y a su familia y las interminables guerras con el eterno enemigo de Turan (en lo que hoy es Asia Central)

 
 
La parte histórica empieza con Alejandro Magno. Es sorprendente que no se mencione a los reyes aqueménidas como Ciro el Grande o Darío que precedieron a la llegada de Alejandro. Luego sigue con los arsácidas y los partos y, finalmente, con la dinastía Sasánida cuyos reinados empiezan en el 226 d.C. El último capítulo describe la muerte del  último rey sasánida y el castigo de su asesino. La obra concluye con el lamento por la muerte del magnífico héroe Rustam a manos de un general árabe y unas sombrías predicciones que de este acontecimiento se derivarán.
 
El Shahnameh contiene mitos, leyendas, ficción y no ficción. Se dice que su autor murió sin un centavo y que dedicó toda su vida y toda su fortuna a la aventura de escribir esa ingente obra,  y lo hizo cuatrocientos años después de la caída del Imperio Persa y de la llegada del Islam. Con ello inmortalizó la lengua persa moderna, la que se habla hoy y el glorioso pasado iranio en el momento en que la cultura árabe y el dominio político turco podían borrarlos de la memoria.
 
No se sabe cuándo fue ilustrado el Shahnameh por primera vez, pero parece ser que no fue en época de su autor sino bastantes años después, por encargo de los reyes timuridas descendientes de Gengis Khan y de Tamerlán, como Shah Rukh cuya corte renacentista en Herat, ciudad situada hoy en Afganistán, acogía a unos excelentes miniaturistas a comienzos del S. XV. Después fueron los emperadores mogoles de la India los que encargaron ejemplares iluminados. Posteriormente algunos de esos ejemplares fueron a parar a manos británicas cuando la Compañía de las Indias Orientales se estableció en India y luego cuando Gran Bretaña añadió esas tierras a su imperio. Las primeras copias ilustradas datan del siglo XIV y su producción siguió hasta bien entrado el S.XIX cuando la litografía sustituyó al trabajo manuscrito.
 
Las historias o cuentos que aparecen en el Shahnameh son muy populares no solo en Irán, sino también en otros países de Oriente Medio, en la India y en Asia central. Hay historias de guerras y de venganzas pero también preciosas historias de amor. Y los iraníes que se sienten orgullosos de su historia antigua, ponen a sus niños y niñas los nombres de los héroes y las heroínas de este popular poema épico, Shirin, Arezoo, Manijeh, Khoshro, Bahram, Sohrab, Bijan…
Mohammad Juki’s Shahnamah of Firdausi, by Barbara Brend


 

 

 

 

 

15.6.13

Elecciones en Irán 2013 (4)



Rouhaní ha ganado las elecciones presidenciales por mayoría y no hace falta una segunda vuelta. El nuevo presidente de Irán es un clérigo de turbante blanco lo que significa que no es seyyed o descendiente del Profeta a través de su hija Fátima. Era el candidato moderado y tanto Jatamí el reformista como Rafsanjaní el pragmàtico lo apoyaban.

Esta victoria significa que los iraníes han votado, que incluso aquellos que no pensaban hacerlo finalmente se han acercado a las urnas. El voto útil! Para que no gane Yalili, con el cual las relaciones internacionales empeorarían y con ello las sanciones y las condiciones económicas de todos los iraníes, es bueno probar con Rouhaní que parece algo más abierto de miras. 

El voto útil, sin ir más lejos, es el que practico yo desde hace tiempo, tanto en las votaciones estatales como en las autonómicas. 

13.6.13

Elecciones en Irán (3)

Faltan unas horas para que empiecen las votaciones en Irán para elegir presidente y alcaldes. Quedan seis candidatos a la presidencia. De los ocho permitidos por el Consejo de Guardianes, dos han claudicado para ceder sus votos al candidato supuestamente moderado, Rouhaní. Un clérigo que se había encargado de las cuestiones nucleares de Irán anteriormente. 
El favorito de los conservadores es Yalilí, el actual negocidador en el problema nuclear. O sea dos posibles presidentes y ambos metidos a fondo en lo nuclear. Y es que la política nuclear de Irán es la que condiciona la dificil situación económica del país, puesto que el embargo estricto por parte de los países occidentales hace que incluso si consigue vender su petróleo, le sea complicado el cobrarlo.
El programa nuclear iraní no es algo inventado por el régimen actual. En época del Shah ya se había empezado a construir centrales nucleares. Los trailers que debían transportar los reactores se habían encargado a la fábrica de Mollet con la que yo trabajaba.
Parece que los iraníes están de acuerdo en que su país tiene el mismo derecho que otros países en promocionar un programa nuclear con fines pacíficos. Lo que muchos critican es la forma en que se llevan las negociaciones sobre este tema con los países occidentales.


27.5.13

Elecciones presidenciales en Irán 2013 (2)





Algo raro pasa con Ahmadinejad para que todavía esté ejerciendo su cargo de Presidente y que no haya sido destituido, encarcelado o incluso sentenciado a muerte mediante una fatwa. Suena muy fuerte esta consideración pero se puede explicar. Cuando murió Chavez, su amigo y muy admirado presidente venezolano, fue tal la emoción que le embargó que fue capaz de imaginarlo, y así lo dijo en público, regresando  de la mano del Mehdí, el duodécimo imam, el último de los doce santos del chiísmo, el esperado, aquel que está oculto y volverá un día para salvar al mundo e instaurar la paz y la justicia social. Comparar a Chavez con el Mehdí, aunque sea una metáfora, es peligroso. Por comparaciones parecidas Salman Rushdie sufrió una fatwa y recientemente el rapero iraní Sahin Najafí  también. Pero es que desde la muerte de Chavez, tanto Madero, su sucesor, como Ahmadineyad entraron en una especie de realismo mágico digno de la mejor literatura sudamericana.
Yo puedo comprender que un hombre de emociones fuertes y grandes fidelidades como es Ahmadinejad, se emocione ante la muerte de un amigo hasta el punto de entrar en terreno peligroso, pero seguro que Alí Jameneí, el Líder Supremo, no lo comprende.
¿Por qué Ahmadinejad es inmune?
Todo el mundo sabe que desde hace un tiempo las relaciones entre el presidente y el Lider Supremo no son buenas.
Cuando he preguntado en Irán, donde estuve hace apenas unas semanas, sobre esta cuestión me respondían que Ahmadinejad es intocable porque tiene información bien documentada sobre las redes de corrupción cercanas al Líder, a su camarilla y a sus parientes más cercanos. Entre ellos el mismísimo hijo de Jameneí. Información que ha estado recopilando durante los últimos tiempos de su mandato como presidente y que ha amenazado con desvelar.
Y ¿qué hace Jameneí, jefe supremo del único país estable del Oriente Medio? Pues callar y esperar que pasen las elecciones de la forma más inocua posible. Que se vaya Ahmadinejad y venga una persona de confianza.  Por eso ha vetado a todos aquellos candidatos que no eran totalmente afines a sus ideas, entre ellos al recomendado por Ahmadinejad, Mashaeí.
Jameneí no quiere problemas que amenacen la estabilidad del país pero con el veto a Mashaeí  corre un gran riesgo. De momento Ahmadinejad ya ha dicho que Mashaeí recurrirá contra el veto. ¿Será este veto razón suficiente para que Ahmadinejad revele los secretos? ¿Tiene Jameneí un as en la manga que contrarrestaría la amenaza del todavía presidente de Irán? ¿Piensa el Líder Supremo que siendo Ahmadinejad un hombre íntegro, no sacará los trapos sucios del régimen a la luz pública a menos que peligre su vida?

Photo credit: Presidential Press and Information Office / Foter.com / CC BY

23.5.13

Elecciones en Irán 2013



 
El Líder Supremo, Ayatollah Alí Jameneí



Después de muchas elucubraciones sobre quiénes se iban a presentar como candidatos a las elecciones presidenciales del 14 de junio en Irán y, luego, una vez presentados, cuáles de ellos serían aceptados por el Consejo de Guardianes, el martes pasado la televisión estatal reveló la lista final de candidatos. Entre ellos no están ni Rafsanyaní, el favorito de los reformistas, ni Mashaeí, el favorito del actual presidente, Ahmadineyad y de sus seguidores.
Ya se venía anunciando este veto en los periódicos, en las redes sociales y en la calle.
El periódico conservador Keyhan cuyo director es nombrado a dedo por el Líder Supremo, pedía en una editorial a los miembros del Consejo de Guardianes que descalificaran a Rafsanyaní, no solo por su edad, sino también porque era el favorito de todos aquellos que son contrarios al régimen y enemigos del país.

El Líder Supremo, Ayatollah Ali Jameneí, visto lo ocurrido después de las elecciones del 2009 con las grandes manifestaciones reclamando “¿Dónde está mi voto?”, quiere asegurarse la tranquilidad y dar sólo la oportunidad de competir a los más afines al régimen. Todos del mismo color o casi. Ningún candidato al que puedan asirse con ilusión los discrepantes, aunque saben que incluso esa discrepancia entre los políticos iraníes actuales es mínima. Pero es algo.
De los 680 ciudadanos que se registraron para competir, pues se puede registrar cualquier iraní que así lo desee, sólo 8 han sido aceptados, entre ellos el alcalde de Teherán, Mohammad-Bagher Ghalibaf, un antiguo ministro de asuntos exteriores, Ali Akbar Velayatí, un reformista con pocas posibilidades, Hassan Rouhaní y el más fuerte entre todos y favorito del Líder Supremo, Said Jalilí, jefe de las negociaciones nucleares.


File:Mohammad-Bagher Ghalibaf cropped.jpg                  File:Hassan Rouhani 2.jpg        
      Ghalibaf                               Jalilí                                 Rouhaní                           Velayatí
Hace un mes estaba en Irán donde me hablaban de las futuras elecciones presidenciales con la esperanza puesta en Jatamí, el que fuera presidente antes de Ahmadineyad, conocido reformista aunque clérigo y seyyed (luce turbante negro signo de su condición de descendiente del Profeta). Jatamí ponía como condición para presentarse a las elecciones la suspensión del arresto domiciliario en que se encuentran los que fueron candidatos en las elecciones del 2009 (ver entrada anterior en este mismo blog). Esa suspensión no se produjo, signo de que el Líder Supremo no pensaba dejar ni el más mínimo resquicio a los reformistas y que no iba a permitir que la situación se le fuera de las manos como ocurrió con las elecciones del 2009 y el posterior Movimiento Verde. De hecho se empezó a encarcelar a periodistas, a hijos de políticos y a otras voces disidentes.
Jatamí no se registró dejando la vía libre a Rafsanyaní, otro clérigo (éste de turbante blanco y por lo tanto no seyyed), un astuto, rico y con fama de corrupto político que desde la Revolución  ha estado siempre en primera fila de cuanto se ha cocido políticamente en Irán.
Con el veto a Rafsanyaní se van al traste las esperanzas para una política exterior más abierta. Jameneí, el Líder Supremo, el único que realmente manda y lo hace en nombre de Dios según dice la Constitución, y sus afines, se enrocan en el aislamiento y se empecinan en mantener a su pueblo pasando penurias con su actitud extremadamente intransigente. Son adalides de la resistencia ante los intereses occidentales, pese al duro embargo a que son sometidos, como Fidel o Chavez. Como consecuencia entre los jóvenes de los países musulmanes y no son jóvenes fundamentalistas, hay una admiración ante esa resistencia iraní y quienes la alimentan. Los que lo viven en sus propias carnes lo ven de otra manera.
Shirín Ebadí, abogada y Premio Nobel de la Paz, decidió hace tiempo que no votaría mientras las cosas siguieran así y se lo oí decir en persona cuando dio una conferencia en Casa Asia en Barcelona. No votaba por principio, decía, porque las elecciones no son libres aunque sean por sufragio universal y tengan derecho de voto hombres y mujeres iraníes mayores de dieciocho años, pues los candidatos que finalmente compiten han pasado por el cedazo del Líder y su Consejo de Guardianes. Aunque también dijo que comprendía a los que todavía mantenían la ilusión de que algo podía cambiar si ganaba un reformista y votaban.
Votar o no votar, esta era la cuestión hasta hace dos días. Ahora muchos más se han apuntado al bando de la abstención. Pero fijaros bien en lo atada y bien atada que tiene Jameneí la cosa, que estas elecciones presidenciales coinciden con las elecciones municipales y, sobre todo en las ciudades pequeñas y en las zonas rurales, los ciudadanos quieren participar en la elección de quien va a ser su alcalde. Por lo tanto Jameneí tiene además probablemente la participación asegurada.

20.4.13

Viaje a Irán en Nowruz de 2013




Es la tercera vez que estoy en Irán durante las celebraciones del año nuevo, el Nowruz, que coincide con el equinoccio de primavera. El 20 de marzo de 2013 de nuestro calendario, empezó en Irán el primer mes del año, farvardin,  de 1392.

La primera vez fue en 1974, cuando estudiaba en la Universidad de Teherán y me alojaba en una residencia para chicas estudiantes. Llegó Nowruz con sus dos semanas de vacaciones y se vació la residencia y se vació la ciudad de Teherán. Y me quedé prácticamente sola en una ciudad desierta y en una residencia más desierta todavía. Mis compañeras, la mayoría procedentes de otras regiones del país, se fueron a pasar las fiestas con sus familias. Aunque algunas aprovecharon esos días de vacaciones para operarse la nariz pues la rinoplastia en Irán no es algo que se ha puesto de moda en los últimos años sino que lleva décadas practicándose de manera generalizada.
La segunda vez, ya después de la Revolución Islámica y terminada la larga guerra contra Irak, pasé el Nowruz con unos amigos iraníes en una casa de campo a orillas del mar Caspio, en medio de un paisaje de bosques y donde no paraba de llover. En la casa con mis amigos y toda su parentela, se jugaba a las cartas, se bebía vodka y se fumaba opio. Todo ello ilegal por supuesto.

Acabo de regresar de Irán y este ha sido mi tercer Nowruz aunque en el intervalo que va desde la primera vez que pisé suelo iranio en 1968 hasta el día de hoy haya viajado en múltiples ocasiones a lo que antes se conocía como Persia.

Viajar por Irán en Nowruz es algo extraño y yo en principio no lo aconsejaría pero a mí, que he estado en soledad contemplando las ruinas de Persépolis varias veces, por poner un ejemplo, me ha interesado muchísimo compartirlo con centenares de personas, todas iraníes. Y es que en Nowruz todos intentan salir a hacer turismo por su propio país. Cargan el coche con la alfombra, el sofré o mantel, el hornillo, la cazuela, la tetera, las mantas, los padres, los niños y los abuelos, y se lanzan a la carretera. Por la noche acampan donde les parece, en un parque público, al lado de la cuneta o en un parking. La tienda de campaña la compran en cualquier pueblo pues venden tiendas en todas partes. Todas son iguales con un solo espacio en forma de igloo apepinado y de tejido de nylon, lo que varía es el color. Las hay rosa fluorescente, verde limón, malva, azul cielo… No hay que montarlas. Se abre la cremallera del envoltorio circular que mantiene plano el artefacto como una rosquilla, y se despliega automáticamente quedando como una seta. Hay que ver los jardines de Irán transformados en un bosque de setas multicolores con centenares de personas disfrutando de unas vacaciones al aire libre y sin que les cueste ni un real el alojamiento, que por cierto, no podrían pagarlo. Y eso es posible porque desde chiquititos están acostumbrados a sentarse en el suelo y a dormir sobre alfombras a ras de suelo y lo que a nosotros nos parecería un suplicio, sobre todo a los mayores, a ellos no les cuesta nada, sentarse en el suelo, mantenerse en cuclillas y volver a levantarse.

Esta vez hemos compartido ciudades, carreteras, museos y monumentos con multitudes. Los iraníes acostumbran a ser amables, abiertos y acogedores. Todos éramos turistas, todos íbamos con nuestras cámaras y nuestros móviles haciendo fotos. Ellos se querían fotografiar con nosotros y nosotros estábamos encantados de fotografiarnos con ellos. Tenemos fotos con familias baluchis, kurdas, bajtiaris, azeríes allí llamados turcos, qashghais… tanta es la variedad de gentes y lenguas en un país llamado hoy en día Irán. Lo primero que te dicen es “wellcome to Iran” y luego te piden qué piensas de su país. Si la conversación se prolonga empiezan a criticar al clero que manda con mano dura y, sin nombrarlos, hacen un círculo con la mano sobre sus cabezas para referirse a los del turbante y levantan los hombros. Todos lo entendemos. También critican al actual presidente por su mala imagen. “Mírenos, nosotros no somos así”, dicen.

En Persepolis van en busca de sus antiguas raíces cuando los imperios persas dominaban una parte importante del mundo civilizado.  Y se compran, los más osados, un colgante con el símbolo alado del dios zoroastriano, Ahura Mazda, que lucirán después con orgullo.


En junio habrá elecciones a presidente de la República Islámica de Irán. El actual, Mahmud Ahmadinejad, ha cumplido con sus dos legislaturas permitidas y debe retirarse. ¿Quién se va a presentar? No se sabe. Un mes y medio antes de las elecciones nadie sabe quiénes serán los candidatos. Me ha sorprendido oír en bastantes ocasiones que se espera la aparición del Jatamí, el clérigo reformista, culto y elegante, que ya había sido presidente y en cuyo tiempo hubo una cierta apertura, tanto en el interior como en las relaciones internacionales. Pero parece ser que Jatamí pone una condición para presentarse: que sean liberados los dos candidatos a las anteriores elecciones. Karrubí y Musaví permanecen en arresto domiciliario desde hace dos años posteriormente a las grandes protestas populares que siguieron a las elecciones y que se conocieron como “movimiento verde”. ¿Serán liberados? Eso depende de si la República Islámica está seriamente acorralada debido al embargo económico a que está sometida por los EEUU y sus aliados y piensa que este es el momento de cambiar un poco de rumbo y poner al frente del gobierno a una persona menos radical y con una imagen impecable. Ya me imagino la foto: Obama dando la mano a Jatamí, los dos tan pulcros, amables y sonrientes. Sin embargo, la mano dura del régimen ¿lo permitirá?