BLOG DE ANA M. BRIONGOS


17.9.07

Leer El Quijote en Teherán



Fuí una entusiasta seguidora del Blog que Rafael Robles publicaba durante el tiempo en que ejerció de profesor de literatura española en una universidad de Teherán y alguna vez escribí mis comentarios debajo de los suyos. Era un foro activo pues sus estudiantes iraníes participaban en él y también lo hacían sus alumnos de años anteriores y algunos compañeros del mundo de la enseñanza , españoles y de otros países. A veces se armaban verdaderos pitotes porque los puntos de vista de un extranjero recién llegado a Irán chocaban con los sentimientos más arraigados del corazón persa. Pero eso era lo interesante, ver cómo el profesor se iba adaptando y entendiendo, y cómo sus alumnos lo entendían a su vez, y todos discutían, se aceptaban, y llegaban a quererse, sin dejar de ser nadie quién era. El curso que daba Rafael en la universidad iraní abrió mentes, ófreció una plataforma de expresión, se plantearon preguntas y se discutieron respuestas, y algo de ello quedó en este Blog que ahora se publica en forma de libro.
Lo estoy leyendo y a veces me parto de risa, aunque que muchos de los escritos ya los había leído en su momento, pero sobre papel es otra cosa, no sé cómo explicarlo. Me lo puedo llevar a la cama y leerlo antes de dormirme.
No se trata de si Rafael sabe más o sabe menos sobre Irán, ahora seguro que sabe mucho, o de si alguna vez me parece que dice barbaridades de cosecha propia, de su propio pensamiento, consideraciones sobre la oportunidad de un Estado duro, por ejemplo. Lo normal es que cuando llega a Irán no sepa nada o poca cosa y lo bueno es cómo va conociendo. Y lo bueno también es que tiene la suerte de conocer el país y la situación en que se encuentra a través de sus alumnos que son la mayoría chicas, y que son todos iraníes, y jóvenes. Y también tiene la contrapartida de los españoles que viven en Irán y que le explican en nuestra lengua y a partir de una base cultural más cercana lo que le va ocurriendo.
Y he dicho que me parto de la risa porque os podéis imaginar a un profesor de la Mancha desembarcando en Teherán. Perplejo y entusiasmado. A veces desesperado. A veces conflictivo. Todo aparece en este libro donde Rafael cuenta, con un estilo ligero, ameno, cercano, sin autocensura que le haga quedar bien ante sus lectores (la otra seguramente sí la practicaría para que no le bloquearan el Blog las autoridades iraníes), con honestidad, con algo de ingenuidad, su día a día.
Como muy bien dice el autor, ha tomado el título de otro libro sobre Irán "Leer Lolita en Teherán", y lo ha adaptado, porque le iba como anillo al dedo al suyo: "Leer El Quijote en Teherán".
Me faltan, en este libro, los comentarios de los lectores del Blog. Le daban otra dimensión porque aportaban otros puntos de vista y se veía cómo se producían los conflictos, a veces por simple nomenclatura, por la diferente utilización del lenguaje, por una palabra que hace saltar el resorte donde aparecen los demonios.
Leedlo, os lo recomiendo.