BLOG DE ANA M. BRIONGOS


20.11.10

Breve historia de la casa Fullá de los arquitectos Clotet y Tusquets


Ahora que a Lluís Clotet le han otorgado el Premio Nacional de Arquitectura me parece que puede resultar curioso para muchas personas saber el origen de la que fue su primera obra de envergadura.

La historia de la casa Fullá forma parte del Celtiberia Show y es un interesante ejemplo de cómo se construía en aquellos años, la última década del franquismo, cuando el régimen había conseguido que aumentara el consumo gracias a la política económica que impulsaron los sucesivos gobiernos. El coche Seat 600, los electrodomésticos y la televisión, entraron a formar parte de las posesiones de la clase media.

Mi padre, el constructor de este edificio de viviendas de calle Génova 25, don Restituto Briongos Moncalvillo, natural de Quintanarraya, provincia de Burgos, había llegado a Barcelona al terminar la guerra, sin medios económicos. Como había sido seminarista en el seminario del Burgo de Osma de donde se salía con el bachillerato terminado y hablando latín, decidió estudiar derecho, carrera que terminó en tres años con excelentes notas. Mientras, trabajaba como inspector de policía. Se casó con mi madre, una catalana que tocaba el piano y había visto sus estudios de medicina truncados por la contienda y que luego se hizo maestra. Mi padre que venía del bando vencedor me acunó con historias de la guerra, el discurso de José Antonio y el himno de la legión. Sus historias eran mucho más optimistas y divertidas que las de mi madre que seguía aterrorizada. Era como si hubieran estado en guerras distintas, aunque los dos estaban de acuerdo en que lo mejor que podía haber pasado era que ganara Franco.


Entré en la universidad en el 63. Me afilié al PSUC y milité en este partido clandestino durante unos meses, estuve encerrada en la Capuchinada, la asamblea constituyente del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB), y fui luego delegada de asuntos culturales de ese sindicato. Me enamoré y me casé con Ferrán Fullà, un estudiante de físicas como yo, hijo de republicanos, que acababa de salir de la cárcel después de ser juzgado en el 62 por un tribunal militar junto con Manolo Vázquez Montalbán, Salvador Clotas y Martí Capdevila, con los que cumplió condena.

La madre de Ferran tenía un terreno en el Guinardó, un lugar en la montaña desde donde se veía el mar, y mi padre le hizo una propuesta: ella ponía el terreno y él hacía una casa. No tenía experiencia como constructor ni tampoco dinero, pero era un emprendedor y ya había adquirido una fabriquita de ampollas para inyectables y un taller de muebles de camping que le reportaban algunos beneficios, donde trabajábamos a horas toda la familia y a tiempo completo los que emigraban de un pueblo de Huelva llamado La puebla de Guzmán. Buscaba un arquitecto y como Martí Capdevila acababa de hacer la mili con el recién licenciado en arquitectura, Oscar Tusquets, se lo recomendamos. Construir aquella casa (1967-70) fue una empresa tan difícil casi como levantar las pirámides de Egipto. Ni el constructor tenía experiencia como tal ni los arquitectos, Tusquets y Clotet, habían diseñado todavía edificios de aquella envergadura. Pero se realizó gracias al empeño y la resolución de la inmigración burgalesa: mi padre y Alfredo, el maestro albañil de su pueblo, Quintanarraya.



Y salió la casa que salió. Una maravilla. Un laberinto. Nunca sabías quién era tu vecino, ni el de arriba ni el de abajo pues los pisos se solapaban, los había de una planta, también dúplex y tríplex, con escaleras que subían y luego bajaban. Todos eran diferentes, de una habitación, de dos, de tres y hasta de cuatro. Tenían claraboyas por las que se veía el cielo. Las chimeneas parecían las almenas de un castillo. Y los espacios comunes eran amplios y luminosos y en ellos se ponían belenes en navidad o se jugaba al futbol. Los que fuimos a vivir allí lo tomamos como una aventura. Llegaron pocas familias normales pues los niños se podían descalabrar con tanta escalera y la estética que gustaba en general no era aquella. Como escribe el catedrático Josep M. Rovira, de la Escuela de Arquitectura de Barcelona y antiguo vecino de la casa, “Mai no van viure a la casa Fullà aquells que corresponia per barri i geografia. Devien quedar-se atònits davant d’aquella oferta, tan poc disposada a acollir families convencionals, que no entenien. Allà, barrejant-se amb el veïns d’una altra classe que ocupaven edificis adjacents, van anar a viure arquitectes, psicòlecs, músics, critics d’art, dissenyadors gràfics, escriptors, directors de cinema, artistes, un futbolista del Barcelona…” Se vendieron algunos pisos y se alquilaron los otros. La portera, María Jesús y su marido, el Sr. Juan, trabajador en el taller de muebles de camping, de La puebla de Guzmán, claro, fueron los primeros en instalarse con sus hijos. Allí llegó Victor Jou, y en su piso se inventó el Zeleste, que fue la discoteca emblemática de Barcelona durante muchos años. Yo, que ya pasaba largas temporadas en Afganistán e Irán, llegué con Pau Maragall pues ya me había separado de Ferran Fullà. Llegaron el cineasta Bellmunt y el dibujante Vallés y una serie de arquitectos como Xavier Sust, Alberto Aguirre, Joaquín Mora, Josep M. Rovira. Llegó Victoria Sol con su hija Raquel y los médicos Tere Poblet y Toni Panyella y mi hermano Miguel con Vicky Combalía y el pintor Ángel Jové con su esposa Sarita hija del director de la cárcel de Lérida donde los presos antes mencionados habían cumplido condena. También llegaron el dramaturgo y poeta Joan Brossa con Pepa Llopis que lo acababa de sacar de casa de sus tías y empezaron allí su larga vida de pareja. Y la escritora Marta Pessarrodona. Y Foncho, el jugador canario del Barça. Después llegaron los Rambla, Jaime y Loles que se fueron a Nueva York y de allí vino la psicóloga Lolo Cid recién separada del pianista Carlos Santos. En el piso del bajista Jordi Clúa se reunían los músicos de Serrat y en nuestra casa Serrat le cantaba tangos a Brossa. También estuvo Walid, el príncipe afgano que con el nombre de Fereidun protagoniza mi libro "Un invierno en Kandahar", y tiempo después su hermana Hassina se instaló durante meses. Y había más que se me olvidan. Se hacía vida de puertas abiertas ante la mirada perpleja del discretísimo señor Juan y de su esposa. Cambiábamos de piso porque cambiábamos de pareja o porque necesitábamos más espacio. Yo pasé del 5ºB al 9ºC y en este último fundé mi familia con Toni Alsina y fue donde nuestros hijos crecieron. Y en el 5ºB entraron Xavi y Lili cuando volvieron de Méjico y Lluís Riera y Beatriz ocuparon el 5ºC. Ramón Casals y Alba estaban en el 3ºF. Nos hemos hecho mayores. Desde la casa Fullá fuimos testigos de la muerte de Franco y del 23F. Nosotros ya no vivimos allí desde que Barcelona se abrió al mar, ahora estamos en la Vila Olímpica, otros también se han marchado, pero Pepa Llopis sí sigue con los recuerdos de Brossa y Victor Jou también y Conxita y Eli, Joan Marí, Jordi Andreu y el señor Juan.

La casa está anclada en un puerto de montaña llamado Guinardó y, encarada al mar, parece un castillo o un barco con almenas dispuesto a zarpar hacía fantásticos mundos de cuento y no es raro ver a grupos de estudiantes de arquitectura japoneses fotografiándola desde todos los ángulos.

 
Hay un documental sobre esta casa y su historia. Se titula "Construint llibertat" y se puede ver en TV3 a la carta.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, recordo haver portat un cuadre de l'Isabel Esteva a aquesta casa. Ramón Puigmartí

Anónimo dijo...

Ana, fantatic!! la casa de Genova 25 es tot un revivalper tots els que la varem difrutar. Bravo por don Restituto Briongos y la pandilla de Huelva... li paso el blog al Lluis Clotet per si no ho te. Enhorabona a tots 2. Conxa

elisa dijo...

Gracias, Anna.
Hasta yo, Elisa, alcancé a vivir en esa casa de nuestras vidas. Lo hemos hecho las cuatro hermanas. Allí empecé a ser consciente de que había un mundo que hasta ese momento ni podía imaginar que fuera una realidad. En esa casa nacieron algunas cosas que han sido para mi vida más que importantes. Hay afectos que se han mantenido desde entonces, Tere Poblet, por ejemplo, y que han aumentado, como sucedió con Víctor. Y allí viví experiencias que fueron las más alucinantes -y divertidas- de mi vida. En el tiempo de Tere, Toni, Foncho y Picape sucedieron cosas increíbles...
Y la mejor verbena de San Juan fue en la azotea de esa casa. Ahí, el madrileño del que estaba perdidamente enamorada y con el que sigo de la misma manera tantos y tantos años después, se quedó casi sin poder decir ni una palabra. Cuando llegó a Madrid y contó... viajaban a BCN y una de las cosas obligadas era pasarse por Can Fullà. Tenían que verlo con sus propios ojos, no se lo podían creer. Aquello fue grande, pero muy grande!!!
Gracias por contarlo, gracias.

Miquel Laviós dijo...

Hola Ana !
Acabo de llegir el teu article sobre can Fullà i la primera reacció que he tingut, en veure el llistat de veïns extraordinaris que enumeraves, ha estat la de pensar que l'edifici de Genova 25 va ser una espècie de 13 rue del Percebe amb disseny i ocupants futuristes. Crec que m'hauria agradat molt fer part d'aquesta comunitat de magnifics guillats.
Fins i tot tinc la impressió que s'en podría fer un llibre de tot plegat. Que potser l'escriuràs algun dia?. Per si t'hi poses et puc siggerir el titol i tot:
GENOVA ERA UNA FESTA.
Gràcies per l'article
Miquel

Anónimo dijo...

Benvolguda Ana
M'ha agradat molt la teva tendra nota.
Al anar llegint la llarga llista dels convidats que han passat per la casa... m'ha semblat que també allà podía sortir el sol qualsevol nit.
Tens tota la raó al dir que l'edifici es va fer gràcies a l'entusiasme del teu pare. Jo hi vull afegir la seva absoluta confiança (que solsament es pot entendre desde la generositat) a la autoritat dels arquitectes.
En Xavier Sust, als pocs díes d'estrenar el seu pis, em va trucar per dir-me que quan tirava de la cadena del wàter, l'aigua que entrava a la cisterna era aigua calenta !!!
Els veins però, en lloc de posar-me un pleit com fan are, em trucaven rient per explicar-m'ho.
Una abraçada
Lluis

Anónimo dijo...

Felicitats Ana. Un article entranyable.
Des de meva més tendra infantesa només tinc que bons records. Per mi tot Can Fullà va ser un joc.
Gràcies per recordar-me lo feliç que vaig ser allà. Lo divertit que va ser viure-hi envoltat de gent tan genial i vistar la casa d'un i la casa d'altre on tots coneguts, amics i familiars tenien vivendes tan xules i tan diferents. I no oblidar mai aquella escala i replans on inclús varen celebrar-se unes quantes festes per menuts i per grans...
Gràcies pel meravellós article i per haver-me deixat aquest agradable sabor de boca.
Petons i fins aviat.
Raquel

elisa dijo...

Raquelllll!!!! Me gusta que hayas asomado. Fueron años increíbles ¿verdad? para ti, que eras una niña y para mí, que con 17 años empezaba a caminar por la vida. Un buen lugar para hacerlo, tú y yo.
Besos para ti, m'hija... Y gracias otra vez a Anna por dejarnos echar la vista atrás.

Anónimo dijo...

Ana, es un hermoso capítulo de una novela genial en la que brillan los interiores del más divertido encuentro de todos los personajes de las canciones de Sisa. Pero solo cuando llegué a la última fotografía mi corazón se encontró con la luz inconfundible de mis días en Barcelona, que conecta el Mediterráneo con la exuberancia tropical en esa increíble,surreal y eléctrica transición atlántica que propone Colón desde el pie de las Ramblas hacia el Este y que canta por habaneras. Esa luz, propiedad de los moradores de esa casa, es lo que más les envidio y a la que me lleva tu relato como un verdadero regalo.

Anónimo dijo...

Anna,

Vaig contactar amb tu per l’Iran… i ara, gràcies al teu emocionant post, m’assabento que el promotor de la Casa Fullá va ser el teu pare, de la qual durant molt temps he tingut penjada una petita foto al meu estudi. Sempre m’ha semblat un edifici estranyament atractiu i misteriós, imaginava com seria viure-hi…

No deixo de meravellar-me, cada dia, amb aquestes “casualitats”, amb els fils invisibles que uneixen realitats, a simple vista, dispars. Segur que, com ja t’han suggerit, en sortiria un excel·lent llibre.

Salutacions,

Joan Carles

Anónimo dijo...

És fantàstic aquest edifici, he caigut aquí per casualitat buscant informació gràfica d'ell ja que l'he decidit incloure a un treball de l'Universitat i el teu escrit m'ha semblat magnífic, tant pel que dius com per com ho expresses, donar-te la meva enhorabona per la publicació i felicitar des d'aquí una vegada més els arquitectes Lluís Clotet i Oscar Tusquets, igual que al teu pare per realitzar peçes com aquesta dins aquest món!

Per cert, sóc el nebot de la Conxita!

Guillem Serra

Anónimo dijo...

Nos ha gustado mucho conocer la “Breve historia de la casa Fullá de los arquitectos Clotet y Tusquets”, publicada en tu blog. Llevábamos poco tiempo casados y buscábamos piso.Una noche Juan Carlos Brugué nos invitó a cenar a su duplex en la casa Fullá y salió el tema piso. “Pues aquí se alquila el Ático!”, dijo Juan Carlos. Eso era un viernes noche. Lo vimos el sábado, nos gustó y lo alquilamos. Corría el año 1972 y allí nació nuestra hija Sònia. Vivimos hasta 1975. María Pilar llegó embarazada de Sonia y salió embarazada de Oriol, nuestros dos únicos hijos. En el comedor de casa estaba colgado un cuadro del “Ché”, regalo de bodas del amigo Josep Ferrer, de Les Punxes, y una reproducción del Guernica de Picasso, propio de aquellos tiempos y ¡qué tiempos!

Efectivamente, en el otro ático estaban Joan Brossa y Pepa Llopis. Años más tarde tu y Toni, ocupasteis nuestro antiguo piso y nos invitasteis a cenar; habíais cubierto una de las cuatro terrazas. Ciertamente, la casa era (es) especial, con sus duplex y triplex. Tan singular como para que algunas de las personas que mencionas habitasen en ella.

Guardamos un grato recuerdo de esa época y, ciertamente, María Jesús y Juan, los porteros, fueron verdaderas joyas y contribuyeron a que le vida allí fuese amable, a pesar de los tiempos.

Por todo ello, nuestro reconocimiento y recuerdo a las personas que hicieron posible esa experiencia. A tu padre Restituto, emigrado a Barcelona como yo, al Sr. Fullá y a ambos arquitectos. A ti, gracias por explicarlo. Abrazos. M.Pilar-Fortunato Frías

Anónimo dijo...

Hola,

Me llamo Alex y vivo con mi familia en el 1B desde hace 2 años. Aquí han nacido mis dos hijos. Es increible escuchar tantas historias sobre este emblematico edificio en el que tengo suerte de vivir.

P.D. Todavía está el señor Juan, aunque restirado,

Ana M. Briongos dijo...

Hola Alex, me alegra mucho saber que nuevas generaciones han entrado en esa casa y que hay niños correteando por sus pasillos. La casa Fullà sigue viva.

Ana M. Briongos dijo...

La historia de la Casa Fullá sigue. Nuestra buena amiga Pepa Llopis, la que fuera compañera de Joan Brosa, la que nos preparaba mongetes amb botifarra con amor, falleció. Su memoria junto con la de Brossa sigue viva en la Fundació Joan Brossa cuya sede está en La Seca, calle Flassaders, Barcelona.

Urs Jeltsch dijo...

Dear all,

I am organizing a study trip to Barcelona from the 16th to the 20th of March for architecture students of the Swiss Federal Institute of Technology (ETHZ). We are concentrating on the works from protagonists of the Modern Mediterranean Architecture. In this context we also would like to visit Casa Fullà.

The office of Oscar Tusquets recommended to ask here, if anybody would like to grant us access to the building. For our students and also us it would be an exceptional opportunity to get deeper knowledge of the ideas and concepts behind Casa Fullà. It would be an unforgettable experience, if we could have a closer look on this special building.

Please contact me by E-Mail: jeltsch [at] arch.ethz.ch

Best Regards,
Urs Jeltsch

Ana Briongos dijo...

Dear Jeltz,
I received your message though my blog Pasionviajera. I'll be glad to be with you in a visit to Casa Fullà in Barcelona.
Please contact me before your journey so we can decide the day for the visit.
My mobile telephone number is +34600514600
Best regards, Ana.

www.ana-briongos.net

José dijo...

Ostres Ana..., m'ha encantat la historia de l'edifici Fullà.
No se si t'enrecordes de mi, sóc el José Luis, el fill de l'Ana Mallada del super de Genova 23. Per allà els anys 80 amb 15 anys portava els paquets de la compra a alguns de vosaltres. Puc aportar una altra perspectiva, que es el misteri que suposava per un nen de 14 anys portar els paquets a un edifici tan singular i el que em costava trobar els pisos. En la llista de veins referits he trovat a faltar el Joaquin Monclus. Potser es que va arribar molt mes tard.
m'ha agradat
salutacions

consejo dijo...


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Ana Briongos dijo...

Acabo de veure el teu comentari i m'ha agradat molt. Us recordem molt afectuosament tota la familia del super, formaveu part d'aquell cul de sac que és el carrer Gènova, on viviem tots. El Joaquim Monclús, que desgraciadament ja va morir, no apareix nombrat, i hauria d'afegir-lo com a molts d'altres que he oblidat de posar. Ell i la seva dona van ser dels primers habitants de la casa Fullà i hi van viure amb el seu fill durant molts anys. Ara encara hi viu la seva vídua.