BLOG DE ANA M. BRIONGOS


19.10.10

Kerala-Bengala: Miradas cruzadas. Fotografías de Subhrajit Basu.

Subhrajit Basu, conocido familiarmente como Bodo, es un fotógrafo bengalí de Calcuta con una larga trayectoria a pesar de su juventud. Ha sido galardonado con varios premios nacionales e internacionales entre los que se encuentra el National Geographic Award 2008.

El 14 de octubre de 2010 se inauguró una exposición de sus fotografías en el Museo de Antropología de Madrid, situado frente a la estación de Atocha. Hay imágenes en blanco y negro de Bengala algunas de las cuales forman parte de la extraordinaria serie sobre porteadores tomadas en mercados, puertos, playas, ríos, campos... Hay una imagen de las carreras de caballos en el hipódromo de Calcuta que me fascina pues refleja un antiguo ambiente colonial romántico y decadente entre misteriosas brumas, muy bengalí. También me gusta la fotografía del emblemático edificio de mármol blanco costeado por los ciudadanos de la capital de Bengala para ofrecerlo en honor de la reina Victoria, el Victoria Memorial, con sus cuidados jardines por los que pasea, ayudado de un bastón, un pensativo y orondo babú, con su dotti y su kurta de un blanco impoluto. Y la estructura de hierro del famoso Howra Bridge con dos barcas de pescadores faenando en aguas del Hoogly. Todas esas fotos me recuerdan mis tiempos en Calcuta, ciudad interesantísima donde he pasado momentos inolvidables.

En la exposición hay también dos montajes audiovisuales de imágenes en color que podemos observar cómodamente recostados en unos cojines distribuidos por el suelo de una sala oscura. En uno de ellos van pasando fotos del Kumba Mela que se celebró hace unos meses y cuyas procesiones de rarísimos personajes captó Bodo con maestría y humor. En el otro hay fotos de la India en general donde el color es el protagonista principal. Aunque la India sea quizá el país más fotogénico del mundo y por lo tanto el más fotografiado, la mirada de Subhrajit Basu es especial y capta aquellos instantes únicos que debido al exceso visual se nos escapan.
Esta exposición se presenta en el marco de las actividades que acompañan a la Tribuna España-India que se ha celebrado en Madrid y estará abierta hasta el 23 de enero de 2011.



10.10.10

Costumbres gastronómicas de Irán en la escuela de cocina Hofmann


Con la ayuda de los chefs Mariano, exdirector , Jean Paul, el actual director de la escuela Hofmann de Barcelona, y Montse, la profesora de la asigantura de cultura gastronómica, di dos clases sobre costumbres gastronómicas de Irán a los alumnos de la última promoción, los que terminan su formación como chefs dentro de unos meses. Estas clases forman parte del programa de cultura culinaria de las diferentes regiones del mundo que la escuela ofrece a sus alumnos para completar su formación y darles una visión global de la gastronomía.

En el caso de Irán se trataba de situarlo geográficamente, de ubicar su área de influencia, de hacer un repaso de su historia y de su cultura y, seguidamente, de explicar las costumbres gastronómicas y los principales elementos de su cocina. También preparamos unos platos típicos del país: Kashsk-e-bademjan o berenjenas con kashsk (concentrado de leche agria); fesenjan o pollo con salsa de jarabe de granadas; arroz con azafrán y zereshk; y de postre sholeh zard o natillas de arroz con azafrán, agua de rosas y cardamomo. Después los alumnos probaron los platos que habíamos preparado. El tah dig o parte crujiente imprescindible de un buen arroz iraní salió delicioso.

A quien le interese adentrarse en el conocimiento de los hábitos gastronómicos de Irán y sus recetas más populares puede consultar el libro que sobre este tema hemos publicado mi hijo cocinero, Quico Alsina, y yo. Se encuentra en la librería Altaïr de Barcelona en castellano y catalán, y en De Viaje de Madrid. También  se puede consultar libremente on line en la sección libros de mi Web http://www.ana-briongos.net/ donde está colgado en PDF.


3.10.10

El mundo visto por Ali-Reza Darvish

Desayuno de domingo, silencio en casa, el sol entra por los ventanales. El periódico en portada muestra la foto del mayor avión del mundo en vuelo rasante sobre la playa. Yo ayer lo veía pasar lentamente, enorme, con el Lufthansa grabado en el fuselaje, y creí por un momento que volaba tan bajo porque las turbinas no lo sostenían y que iba a estrellarse frente a mi casa. Pero cuando grité anunciando el desastre inminente, los que veían la tele de espaldas a la ventana aseguraron que estaban viendo pasar ese mismo avión. A un lado y a otro del salón la misma imagen. Después el ruido se adueñó del ambiente cuando los aviones haciendo acrobacias rompían la barrera del sonido y fue imposible hablar por teléfono cuando llamaron.

Eso ya pasó y recuperado el silencio contemplo mientras bebo un té mezcla de Darjeeling y Assam con cardamomo, el cuadro del pintor iraní Ali-Reza Darvish. Un mundo como un ovillo está suspendido en medio de un universo azul. Es nuestro mundo. Cientos de lápices de colores erguidos apuntan al cielo y proyectan sus sombras sobre una alfombra persa desde cuyo centro y en espiral una mujer inicialmente en cuclillas se va levantando hasta quedar de pie en una secuencia de muchas imágenes. Los hilos del ovillo pasan entre los lápices, un reloj al que se le puede dar cuerda tiende sus velos semitransparentes sobre la alfombra. Los hilos vistos de cerca son tiras de periódicos en diferentes idiomas, persa, alemán, francés, japonés. Escondidos entre ellos están Obama, los Beatles, Bin Laden, Spielberg, George Clooney. Tres figuras destacan sobre el azul del cielo, una mujer, un hombre y un caballo. Intentan levantarse, correr y deshacerse de las ataduras de esos hilos/tira de periódico que les mantienen aferrados, en un afán de libertad y trascendencia.


Tantas imágenes en un ovillo. El mundo actual, y en su interior Irán, el país de origen del pintor hoy exiliado en Alemania. Es un cuadro lleno de metáforas sobre la situación del mundo y en especial la de Irán.